The honourable woman (2014)

  • The_Honourable_Woman_Serie_de_TV-570095487-largeReino Unido
  • Cine político
  • Creada por Hugo Blick
  • Interpretada por Maggie Gyllenhaal, Stephen Rea y Lindsay Duncan
  • 50-60 minutos

El conflicto árabe-israelí es un asunto delicado. También trillado. Cada uno tiene la suya para decir. El cine, de hecho, ya se había ocupado del mismo, sobre todo a partir de obras producidas desde el propio corazón del conflicto. Sin embargo, Hugo Blick, creador de esta miniserie, lo cubre todo aquí con un manto de tensión e inquietud propio del mejor cine de espías. La serie, en todo caso, va de más a menos, pues a pesar de que durante los primeros cuatro episodios la expectación generada es asombrosa, el relato va perdiendo fuelle progresivamente.

Un restaurante de lujo. Un camarero preparado para servir la comida. Un padre y sus dos hijos pequeños. Y, de pronto, un degollamiento. Es el shock con el que The honourable woman azota al espectador desde el primer episodio. Las desgracias, en este sentido, nunca vienen solas, más todavía si uno vive pendiente de intentar ayudar en la frontera entre Gaza e Israel. Porque así vive Nessa Stein, o lo que es lo mismo, Maggie Gyllenhaal. La actuación de esta, conviene decirlo, es fatigosa. Llora, se pone histérica y recurre al dramatismo más barato a la más mínima ocasión. Una sobreactuación que lastra el conjunto de la obra, considerando que su personaje, sin duda alguna, es la auténtica clave de bóveda de la narración. 

El entramado político y empresarial que ofrece Hugo Blick contiene un poso de turbiedad del que resulta difícil escapar. Hay mucha agitación en esta narración, también desconcierto. Palestinos, israelíes, británicos, estadounidenses… todos tienen sus intereses, y todos los manifiestan de una u otra forma. El dinero y el poder también saltan a la palestra, y chocan, a su vez, con sentimientos tales como la venganza. El resultado es un paisaje, a mi modo de ver, desolador. Demasiada mugre, demasiado odio. Todo se esencializa en la figura de un chiquillo, nacido desde la rabia, con sangre israelí y palestina, ilusionado, quizás, con la idea de un futuro mejor. Pero es difícil la conciliación en un escenario de tal calibre. Ahí reside el principal mérito de esta irregular historia: en haber sabido plasmar la triste realidad que acompaña a uno de los puntos más conflictivo de Oriente Medio. Notable.   

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