Europa ’51 (1952)

Roberto Rossellini: Europa ’51 (1952) Italia. Drama social sobre la Europa de la posguerra. Escrita por Roberto Rossellini, Sandro De Feo, Mario Pannunzio, Ivo Perilli y Brunello Rondi. Interpretada por Ingrid Bergman, Alexander Knox y Giulietta Masina. 113 minutos. 

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Presto atención al título y ya sé en que aguas nada Roberto Rossellini. Es la Europa de la posguerra, no tan miserable y aciaga, sin embargo, como aquella expuesta en Germania anno zero (1948). Igual de vacía y frívola… sí. Europa sigue sin oxigenarse. Pero donde antes había hambre, ahora hay cenas bien servidas. Es un mundo de lujos, privilegiado y elitista. La una y la otra, en cualquier caso, enlazan su narración con la muerte de un niño, tragedia traumática que despierta la conciencia de Ingrid Bergman, madre penitente que, poco a poco y tal como sucedía en Stromboli (1950), va enclaustrándose en un mundo que nadie, salvo ella y alguno más, entiende. Es una incomprendida que sirve al cineasta para destripar, ahora sí, la realidad que acompaña a las borgate romanas. Ya estamos a pie de calle.

Lucen los niños famélicos, sonríe llena de coraje Giulietta Masina y llora una prostituta moribunda. Es la Roma de la posguerra, la Roma de la periferia. El cineasta sigue tirando a dar. Le asquea, vomita, frente a la banal burguesía. En esta no encuentra solución posible. El marido y la madre hacen oídos sordos a las clamas de Bergman. Esta, llena de dolor, jamás encontrará la redención. Al menos, eso sí, entrega las bondades del corazón a los necesitados. Por eso entra en una fábrica, y escapa horrorizada. Es el infierno de las máquinas, la añoranza de la artesanía. ¿Cómo un niño puede morir por desatención médica? Comunista, religiosa… demente. Nada de eso es, aunque le cuelguen etiquetas por doquier. Nadie la entiende, salvo nosotros, los espectadores. Rossellini levanta un monumento a la figura del pobre y, además, lo hace sirviéndose de la mesiánica figura de Ingrid Bergman. Ella representa una cura de humildad, con su vida entregada al desfavorecido, como pocas antes se han narrado. Sobrecogedora pincelada, otra más por parte del italiano, a la Europa de su tiempo.     

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