En chance til (2014)

Susanne Bier: Una segunda oportunidad (En chance til, 2014) Dinamarca. Thriller que alterna el policíaco con el drama social. Escrita por Anders Thomas Jensen. Fotografía de Johan Söderqvist. Interpretada por Nikola Lie Kaas, May Andersen, Maria Bonnevie, Ulrich Thomsen y Nikolaj Coster-Waldau. 105 minutos. 

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Cómo afecta la llegada de un bebé a los, teóricamente, enamorados. Una historia descarnada sobre la maternidad y la paternidad. Así, Susanne Bier contrapone dos clases sociales distintas en la Dinamarca actual: la mugre que acompaña a Nikola Lie Kaas y May Andersen frente a la pareja de postal que conforman Maria Bonnevie y Nikolaj Coster-Waldau. Es el juego de apariencias -con moraleja final- que plantea la cineasta. Lo hace mediante una puesta en escena fabulosa. Gran trabajo, en este sentido, de Johan Söderqvist en la fotografía. Le falla, en contraposición, un guion con demasiadas flaquezas. El punto policíaco prácticamente no aporta nada. Imposible dejar más descolgado a Ulrich Thomsen. Las miserias del culebrón venezolano, por suerte, las salva Anders Thomas Jensen con un giro final que ajusticia sin piedad, en especial al engreído protagonista. El epílogo lo pone en su sitio: ¿quién te hizo creer que tú eras mejor?

Breaking the Waves (1996)

Lars Von Trier: Rompiendo las olas (Breaking the Waves, 1996) Dinamarca. Melodrama fantasioso que rinde homenaje a la bondad. Escrita por Lars Von Trier. Interpretada por Emily Watson, Stellan Skarsgård y Katrin Cartlidge. Fotografía de Robby Müller. 159 minutos. 

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La oda al amor, a la bondad y al corazón que contiene los fotogramas de este film lucha, codo con codo, con la repulsa y el asco. Todo eso encaja en la monumental figura de Emily Watson, actriz -por aquel entonces- novel que era capaz de compungir el sentimiento del espectador. Ella, con su punto demente, se ha enamorado de un alto y fornido forastero. El inocente romance se alterna, sin embargo, con la crueldad y la insania. La mala fortuna interrumpirá en sus vidas. Así, la fidelidad frente a Stellan Skarsgård lleva a nuestra protagonista al turbio encuentro con los hombres que habitan en esa tristona isla escocesa fotografiada de forma tan natural por Robby Müller. El relato resulta enfermizo. La benevolencia, en todo caso, no queda marchitada en ningún momento. Es el tesoro que esconde Lars Von Trier. Tanto da la (infame) intolerancia religiosa, o la maldad del vecindario que se demuestra, por ejemplo, en la actitud de los niños. La sonrisa de Watson, pese a todo, persevera. Y suerte tiene de contar a su lado con Katrin Cartlidge, su ángel de la guarda. Al final, incluso las campanas repican. Es el milagro, ese que ofrece una bocanada de oxígeno después de todo, con el que cierra la película. 

Elsker dig for evigt (2002)

  • zzaDinamarca
  • Drama romántico
  • Dirigida por Susanne Bier
  • Escrita por Anders Thomas Jensen
  • Interpretada por Mads Mikkelsen y Sonja Ritcher
  • 113 minutos

Susanne Bier acostumbra a realizar buen cine. Siempre ha sido así. Además, el tándem que conforma con Anders Thomas Jensen, su fiel guionista, ha dejado ya una interesante retahíla de títulos que va desde Hermanos (2004) hasta la oscarizada En un mundo mejor(2010) pasando por Después de la boda (2006). No es poca cosa. Como tampoco lo es Te quiero para siempre(2002), la película que aquí nos ocupa y, quizás, el secreto mejor guardado en la filmografía de la cineasta danesa.

Un fatal accidente de tráfico cambiará las vidas de los protagonistas de esta historia. El amor como telón de fondo. La pasión, los caprichos del corazón y la fidelidad, en escena. Emotiva historia, colosales personajes, perfecta narración. A todo esto, una Sonja Richter cautivadora. Nada es infinito, viene a decirnos Bier. Y lo hace de un modo agridulce. 

Festen (1998)

  • zzzDinamarca
  • Familia
  • Dirigida por Thomas Vinterberg
  • Escrita por Thomas Vinterberg y Mogens Rukov
  • Interpretada por Hennig Moritzen y Ulrich Thomsen
  • 105 minutos

Los Klingenfeldt, una familia modélica en los círculos burgueses de Dinamarca, celebran el aniversario del cabeza de familia. Un buen momento, por tanto, para volver a reagrupar a los hijos, allegados y amigos con tal de festejar, divertirse y recordar los viejos tiempos. Suena bien, ¿verdad? Sin embargo, dicen que toda familia tiene secretos oscuros.   

El portentoso Ulrich Thomsen, uno de los mejores actores del panorama europeo, asume con brillantez la tarea de desenmascarar al monstruo. Lo hace en mitad de un ostentoso banquete celebrado en un apacible hotel propiedad de su familia. Discursos, recitados entre copas de vino y caviar, que duelen profundamente. Son puñales forjados con verdades y lágrimas, clavados en el corazón de la mugre. 

Una película austera, poco adornada y natural. No lo digo como un reproche. Es más, el juego de luces que acompaña a la puesta en escena es asombroso. El relato, mientras tanto, deviene como un puñetazo en el estómago. Un trago amargo que Thomas Vinterberg no endulza en ningún momento. Fría, agreste y talentosa. Cine de calidad. 

Only God forgives (2013)

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  • Violencia
  • Dirigida por Nicolas Winding Refn
  • Escrita por Nicolas Winding Refn
  • Interpretada por Ryan Gosling y Kristin Scott Thomas
  • 89 minutos

Apenas dos años después de encandilar al público mundial con la impagable ‘Drive’ (2011), el tándem conformado por Nicolas Winding Refn y Ryan Gosling repetía colaboración para elaborar ‘Only God forgives’, una violenta cinta en la que, como bien indica su título, el perdón no queda recogido en los códigos del mundo terrenal. 

La acción se sitúa en Bangkok. El asesinato de su hermano con el beneplácito de un gángster local, y la posterior llegada de su madre en busca de venganza, alterarán el orden de Julian, un tipo que hasta entonces había encontrado refugio en el negocio de la droga y en los combates de artes marciales, pero que ahora deberá escoger entre honrar con sangre la memoria de su familia o pasar por el alto este violento episodio.   

Esta película tiene un punto de exageración, de desmesura. Parece una obra hiperbolizada en la que uno echa en falta algo más de sentimiento, más aún teniendo en cuenta que el foco principal de la historia no es otro que la cruda venganza. En superficie parece un sencillo tributo a las artes marciales, pero conviene subrayar, además de la excepcional factura técnica presentada, la lucha psicológica dada entre la maquiavélica Kristin Scott Thomas y el meditabundo Ryan Gosling.

Quien espere encontrar aquí una continuación de la magnífica ‘Drive’ saldrá escaldado. Hay una sideral diferencia entre ambas, no sólo en cuanto a nivel, sino también en lo referente al tipo de película e historia. ‘Only God forgives’ es un notable relato que supone un canto a la sed de venganza en el que la estridencia le vence el terreno al sentimiento.