In a lonely place (1950)

  • in_a_lonely_place_xlgEstados Unidos
  • Cine negro
  • Dirigida por Nicholas Ray
  • Escrita por Andrew Solt
  • Interpretada por Humphrey Bogart y Gloria Grahame
  • 91 minutos 

“I was born when she kissed me. I died when she left me. I lived a few weeks while she loved me.”

En un lugar solitario es muchas cosas. Pero, por encima de todas ellas, resalta una cualidad que, a priori, podría pasar desapercibida. Y es que esto nos lo venden como un thriller, como una historia que contiene la versión intrigante del mejor cine negro. No les falta razón. Un asesinato, un sospechoso y una testigo son las piezas con las que juega Nicholas Ray para, en el fondo, levantar una de las historias de amor más dolorosas que se hayan filmado jamás.

Todo gira en torno al personaje principal, es decir, en torno a un inolvidable Humphrey Bogart en su papel de Dixon Steele. Guionista de profesión, ya hace tiempo que no escribe nada bueno. Vive refugiado en su carácter arisco y temperamental. Es violento. No le asusta ninguna pelea. Cumple, en definitiva, con el perfil de asesino. A fin de cuentas, la muerte de la joven Mildred todavía sigue ahí, pendiente y sin resolver. Pero llegar el amor. Un amor extraño, puede que -incluso- forzado. Da igual, pues es un amor sentido e intenso. Es el sentimiento y la emoción que derrochan Bogart y la estupenda Gloria Grahame, quienes simplemente parecen hacer camino hacia algún lugar solitario. 

Las gotas románticas se diluyen entre la lucha psicológica que alienta ese crimen sin resolver. ¿Habrá sido capaz mi amado de hacer algo así? piensa para sí Gloria Grahame. Es el fragor de la duda. Una batalla colosal entre dos personajes poderosísimos que inquieta sin miramiento alguno. Una película brillante que maneja los tiempos de una manera sobresaliente. Deja frases para la posteridad, escenas de gran calado y, como digo, una historia de amor inolvidable marcada por el sobrio carácter de Bogart.