Ah fei zing zyun (1990)

Wong Kar-Wai: Días salvajes (Ah fei zing zyun, 1990) Hong Kong. Drama romántico. Escrita por Wong Kar-Wai. Interpretada por Leslie Cheung, Maggie Cheung, Andy Lau y Carina Lau. Música de Terry Chan. Fotografía de Christopher Doyle. 95 minutos. 

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Son los años sesenta en el Hong Kong del amor perdido. Los náufragos de esta narración no encuentran su lugar para siempre. La felicidad es fugaz. Parte de culpa la tiene Leslie Cheung, ese pájaro sin patas que solo puede volar. Nunca tuvo madre y, ahora, se siente incapaz de echar raíces, de querer a ninguna mujer. Es la frustración lo que le carcome, esa que se desata, principalmente, frente a su institutriz, una vieja prostituta. Esa que le rompe el corazón, primero, a la estupenda Maggie Cheung y, después, a la temperamental Carina Lau. Aquella, devota del olvido, es el mejor personaje del film. Destila melancolía cada una de sus palabras, especialmente cuando las intercambia con el solitario marinero, Andy Lau. Más que días salvajes (exceptuando la violenta escena en Filipinas), Wong Kar-Wai hilvana una historia de días miserables. La música nunca falla en sus películas. La incapacidad de amar y ser amado es la principal nota de su composición. La lluvia no arrecia. Tiene ese punto triste, tan bien enmarcado por Christopher Doyle. Es el imposible del amor de lo que se habla en cada uno de estos versos.

Ciclo El imposible del amor: Hong Kong, años 60

  • Wong Kar-Wai: Días salvajes (Ah fei zing zyun, 1990)
  • Wong Kar-Wai: Deseando amar (Fa yeung nin wa, 2000)
  • Wong Kar-Wai: 2046 (íd., 2004)

Wong gok ka moon (1988)

Wong Kar-Wai: El fluir de las lágrimas (Wong gok ka moon, 1988) Hong Kong. Drama romántico. Escrita por Wong Kar-Wai. Interpretada por Andy Lau, Jacky Cheung y Maggie Cheung. Música de Ting Yat Chung y Teddy Robin Kwan. Fotografía de Wai Keung Lau. 102 minutos. 

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Solo un artista como Wong Kar-Wai podía debutar en el cine de una forma tan deslumbrante. Le bastan poco más de ochenta minutos para demostrar el talento que atesora. Lo hace luciendo con galantería una historia fraternal, también romántica, alentada por el universo que acompaña a las mafias chinas. Su protagonista, Andy Lau (Wah), es un gangster de poca monta, aunque serio y expeditivo: se ha forjado un nombre en la calle. Las “malas calles” de las que hablaba Scorsese. Todo lo contrario que su hermano pequeño, Jacky Cheung (Fly), un temperamental joven a quien los (violentos) problemas se le acumulan. Gracias a ellos el cineasta pincela una historia de amor fraternal en la que el sentido de la lealtad, siempre manifiesto, eclosiona brutalmente en un final demoledor. Por el camino, queda la redención del protagonista a través del amor. También suena maravillosamente la música. Y luce estupenda Maggie Cheung, fiel enamorada. Por cierto, un trabajo de fotografía espléndido. La puesta en escena deja varios momentos para enmarcar: el primer beso, los pasos en la escalera y el gusto por la poética violencia. Todo con un punto final de sutil melancolía.