Il grido (1957)

Michelangelo Antonioni: El grito (Il grido, 1957) Italia. Drama. Escrita por Michelangelo Antonioni, Elio Bartolini y Ennio De Concini. Fotografía de Gianni Di Venanzo. Música de Giovanni Fusco. Interpretada por Steve Cochran, Betsy Blair, Alida Valli, Dorian Gray, Lynn Shaw y Mirna Girardi. 116 minutos. 

il grido

La película abre con una noticia triste: il tuo marito è morto. Pronto descubrimos que este hecho poco le importa a Irma, una sensacional Alida Valli. Le importa nada, de hecho hace ya siete años que está emparejada con Aldo. Este, el malherido Steve Cochran, no sabe todavía que ella se entiende con un nuevo amante, que ya no le ama como antes. El desamor servido con clase y poesía. Tormenta sentimental que esconde los interiores del melancólico cine de Michelangelo Antonioni. Queda un náufrago y su orgullo, manchado este por el vacío. Camina sin rumbo por el norte de Italia, a orillas del Po. No encuentra la solución al problema porque ni siquiera conoce cuál es el problema. Se arrima a Elvia, una Betsy Blair que desearía ser su mujer. La cama de Virginia -fantástica Dorian Gray interpretando al mejor personaje del film- tampoco le sirve como refugio. La entrañable Andreina, Lynn Shaw, será su último arcoíris. El desamparo puede con él. La fotografía de Gianni Di Venanzo enmarca la desolación. Si el final es triste, peor sabe despedirse de la expresiva Mirna Girardi, de nombre tan bonito aquí: Rosina, su pequeña hija. La proletaria Il grido puede añadirse a la monumental, triste y burguesa trilogía de la incomunicación para desenmascarar las miserias que acompañan, a ojos del poeta, a una sociedad -la Italia de la industrialización- en la que no parecía encontrar cobijo. 

Calle Mayor (1956)

Juan Antonio Bardem: Calle Mayor (1956) España. Drama. Escrita por Juan Antonio Bardem. Obra teatral de Carlos Arniches. Interpretada por Betsy Blair, José Suárez e Yves Massard. 95 minutos. 

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La calle mayor es el corazón de una ciudad de provincias sin nombre, abstracta aunque real: Cuenca, Logroño o Palencia. Tanto da. Es la España de los años cincuenta, más allá de concreciones físicas, la que se sitúa en el punto de mira de Juan Antonio Bardem. Este busca criticar la realidad social que acompaña a aquella: hieren las inercias conservadoras -cuchicheos y miradas incluidas- que enjaulan moralmente a la deslumbrante Betsy Blair, la solterona de la ciudad. Retrata la figura de la mujer en aquellos tiempos. El punto mezquino lo marca un grupo de lugareños, unos amigos presos del aburrimiento y la monotonía que, lejos de manifestar cualquier inquietud (¿reflexión sobre el régimen?), tan solo se evaden de su grisácea realidad mediante el alcohol, la diversión y… las bromas de mal gusto. Es así como José Suárez conocerá a Isabel, protagonista del film. El enredo romántico justifica a la perfección cada pincelada dada por el cineasta en esta tristona postal. ¿Cómo escapar de la insidia, de la humillación? ¿Se puede? Yves Massard le invita a coger un tren, a no mirar atrás, en esa estación que tanto le gusta. Llueve en la ciudad y ella busca a través de la ventana un futuro mejor que parece no llegar.