Repulsion (1965)

Roman Polanski: Repulsión (Repulsion, 1965) Reino Unido. Terror psicológico. Escrita por Roman Polanski y Gérard Brach. Interpretada por Catherine Deneuve, John Fraser, Yvonne Furneaux y Ian Hendry. 105 minutos. 

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En un Londres inquietante se pierde la mirada de una descomunal Catherine Deneuve. Se ensimisma en el trabajo, no responde ante los encantos del galán John Fraser y espanta al amante de su hermana mayor, Yvonne Furneaux. Es la presentación de Roman Polanski, resumida en las grietas que pueblan las aceras de la capital británica y que, parece, resquebrajan igualmente la mente de nuestra protagonista. Las campanas suenan cerca, le turban. El sexo de su hermana con Ian Hendry, al anochecer, violenta sus sueños. Todo es un horror. Gérard Brach, guionista junto a Polanski, no desvela el pasado de Deneuve. ¿Qué le habrá sucedido? Su actitud demente explota en soledad. Manda el tenebrismo y la perversión sexual. Es un monumento a la radical introversión: el teléfono sonando sin interrupción; las patatas y el conejo putrefactos; los imaginarios asaltos sexuales… y las grietas que no dejan de estallar. La turbiedad campa a sus anchas mientras la mano maestra del cineasta no deja tiempo para el respiro. Queda un monumento de final, angosto y perturbador, en el que destaca la brutal (e intrigante) escena del baño con el gesto desencajado de Furneaux. Las esquinas de ese piso evocan al mejor terror psicológico. Y la cámara se detiene en una fotografía familiar donde una pequeña niña luce, ya entonces, una mirada perdida.    

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Belle de jour (1967)

Luis Buñuel: Bella de día (Belle de jour, 1967) Francia. Drama sobre la perversión. Escrita por Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière. Interpretada por Catherine Deneuve, Jean Sorel, Francisco Rabal y Pierre Clémenti. 100 minutos. 

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En su obsesión por destrozar los cimientos burgueses, Luis Buñuel se agarra a la inmensa Catherine Deneuve y a su volátil interpretación para dar rienda suelta a un relato en el que el corsé burgués se enmaraña con la liberación sexual de la mujer. Ella es una esposa modélica, sensible y delicada. Tiene una apariencia incorrupta que se ha ido gestando desde su conservadora niñez. Cuida de su hogar y de su marido. Sin embargo, sueña con otra vida. Enfermizas historias de amor le desvelan mientras la perversa fantasía corrompe su hipócrita cotidianidad. Quiere a su chico, Jean Sorel, pero el acomodo la espanta. En el fondo, busca desatarse. La prostitución emerge como un universo subterráneo, atractivo y peligroso a la vez. Es así, temerosa, como acude a reclamar la atención de Madame Anais. Pronto la bautizarán: Belle de jour. El machismo lo carcome todo, sueño y realidad. Tanto da un burdel como una casa de bien. La hipnótica puesta en escena del cineasta estalla definitivamente con la presencia de Francisco Rabal y, sobre todo, con el enigmático personaje a quien interpreta Pierre Clémenti. El aire feminista se agita con un torbellino misógino. Los fantasmas, reales e imaginarios, alteran la simulada inocencia del verdadero corazón del film que, como digo, no es otro que Catherine Deneuve. Todo es muy turbio en esta voraz odisea femenina.