Limelight (1952)

  • Poster - Limelight_01Estados Unidos
  • Drama romántico
  • Dirigida por Charles Chaplin
  • Escrita por Charles Chaplin
  • Interpretada por Charles Chaplin y Claire Bloom
  • 145 minutos 

“What a day! The sun’s shining, the kettle’s singing, and we’ve paid the rent.”

El cine avanza, se transforma, se renueva, innova. Desde su nacimiento hasta la entrada del nuevo siglo, mil cosas le han sucedido al séptimo arte. Y, sin embargo, echar la vista atrás sirve para comprobar que ya no se hacen películas tan bonitas como Candilejas. El maestro Charles Chaplin había entrado sin ningún tipo de problema en la etapa sonora del cine. El bigote había desaparecido y con ello gran parte del carisma del fabuloso Charlot. Sin embargo, un artista es un artista, parecía querer decir el autor con esta estupenda película.

Claire Bloom ha perdido la esperanza, ya no cree en la vida. Todo le parece fútil, incluso la hermosura de una rosa. Después de coquetear con el suicidio, se encontrará con su ángel de la guarda, con Charles Chaplin. “¿Cómo que no le encuentras el sentido a la vida?… ¡la vida es deseo, no sentido!” le espeta Calvero, un cabaretero crepuscular que añora la gloria de los viejos tiempos. En ellos germinará una historia preciosa. La amistad brindada por este hombre, junto con sus emotivos sermones vitalistas, terminarán por derivar, cosas de la vida, en un romance inolvidable… ¡qué gusto da presenciar cómo florece la emoción y el sentimiento en la figura de Terry! Quedan frases para la posteridad, también sutiles alegatos lanzados entre bailes y chistes. Y, por supuesto, escenas inolvidables. 

Candilejas es magia, es ensoñación, es fantasía. Y, sin embargo, no deja de ser una fábula terrenal, no deja de pisar el suelo en todo momento. “Existe algo tan inevitable como la muerte… y es ¡la vida!” dice Chaplin sumido en un melancólico, qué contradicción tan bien plasmada, vitalismo. Te saca así una sonrisa, te emociona con esta historia de errantes y náufragos que se ayudan mutuamente, infatigables y soñadores. Se respira tranquilidad en ella mientras esperas que llegue el presagio anunciado: “Time is the best author. It always writes the perfect ending.” 

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