Luna de avellaneda (2004)

  • zasasArgentina
  • Drama
  • Dirigida por Juan José Campanella
  • Escrita por Fernando Castets, Juan José Campanella y Juan Pablo Domenech
  • Interpretada por Ricardo Darín, Eduardo Blanco y Mercedes Morán
  • 140 minutos

Esta es una película de barrio. Cine social y de crítica. Una afilada lanza contra el capitalismo y los devastadores efectos que éste ha tenido sobre las calles argentinas. Un escudo en pro de la felicidad, de la importancia del cómo y sus formas. Todo ello bajo el paraguas sentimental con el que Campanella cubre a sus historias. Vuelve a sonar, por tanto, la melodía del cineasta y su equipo. Todos conocemos ya la brillante partitura. Menudo lujo disfrutar con este tipo y sus historias. Vaya monumento merece Ricardo Darín. Son cosas redundantes, pero ciertas.

Total que ‘Luna de avellaneda’ vuelve a entusiasmarnos. A pesar de ser la película más irregular en comparación con ‘El mismo amor, la misma lluvia’ (1999) y ‘El hijo de la novia’ (2001), a pesar de un metraje excesivamente largo y a pesar de contar con algún desvarío sensiblero, el caso es que la narración nos vuelve a impregnar de la sutil emotividad que atesora. Los personajes vuelven a estar pulidos de manera brillante, y sus peculiares odiseas vuelven a cautivarnos.

Campanella vuelve a sacarle una sonrisa al drama. Y lo hace de un modo tan natural, veraz y ligero que a uno no le queda más remedio que quitarse el sombrero ante el recital presenciado.

Anuncios

El mismo amor, la misma lluvia (1999)

  • zzasasaArgentina
  • Drama romántico
  • Dirigida por Juan José Campanella
  • Escrita por Fernando Castets y Juan José Campanella
  • Interpretada por Ricardo Darín, Soledad Villamil y Eduardo Blanco
  • 112 minutos

Juan José Campanella es un autor de estilo clásico y tradicional, tanto en las formas como en la temática de sus historias. Artesano de los sentimientos, pocos saben manejar el sentido de las emociones como él lo hace. Si ‘El hijo de la novia’ es una obra preciosa, conviene matizar que tuvo un precedente nada desdeñable. Hablamos de ‘El mismo amor, la misma lluvia’.

Mientras navegamos por la historia reciente de Argentina, recorreremos, al mismo tiempo, el sendero que un día decidieron emprender juntos Jorge Pellegrini y Laura Ramallo, dos jóvenes enamorados que verán como sus corazones se encuentran, se ilusionan, se enrojecen, se fatigan, se dañan, se distancian y, por encima de todo, se quieren durante el transcurrir del tiempo y la vida. Conmovedoras vivencias servidas con tanta gracia y naturalidad como entusiasmo y amargura. 

Una bonita historia que se aprovecha de las fabulosas interpretaciones de Ricardo Darín y Soledad Villamil para brindar un auténtico homenaje al mundo del amor, con todas la alegrías, ilusiones, penas o tristezas que éste conlleva. Lo dicho, Campanella en estado puro. Cátedra de sentimiento.

El hijo de la novia (2001)

  • zzzazazaArgentina
  • Drama romántico
  • Dirigida por Juan José Campanella
  • Escrita por Fernando Castets y Juan José Campanella
  • Interpretada por Ricardo Darín, Héctor Alterio, Norma Aleandro, Natalie Verbeke y Eduardo Blanco
  • 124 minutos

“- De mí no te libras. Voy a estar siempre a tu lado. Siempre.

– ¡Qué pesado!”.

El pobre Rafael Belvedere observa como su madre, poco a poco, va perdiendo la memoria a causa del alzheimer. Él es el hijo de la novia. Pero situémonos. Estamos en la Argentina del corralito. Tiempos de crisis económica… y tiempos de crisis sentimental para nuestro protagonista. Su vida, la de Rafael digo, se ha ido al traste. “Hice todo mal“, reflexiona para sí en voz alta. Un divorcio, una hija desatendida, un restaurante que lo lleva loco, una madre enferma, una novia con la que no termina de comprometerse y un padre… ilusionado con volver a casarse, de blanco y por la Iglesia, con su madre. “Fue lo único que no le concedí“, le dice su padre. “Se lo debo”.

Un relato sentimental que roza la perfección. El cineasta, Juan José Campanella, tira de su propia experiencia personal para elaborar una tierna y sencilla historia acerca de la vida, el amor y el paso del tiempo. Todo ello perfectamente equilibrado, servido de un modo natural, veraz y realista. Sin almíbar ni algodón de azúcar. No es necesario cuando uno cuenta con Ricardo Darín, Norma Aleandro, Héctor Alterio o Eduardo Blanco. No es necesario cuando uno tiene esa magia especial para escribir tan fabulosos diálogos, tan logradas situaciones y tan encontradas emociones.

Entrañable, graciosa, espontánea, emotiva. Qué sé yo. Sobran las palabras con este tipo de películas. Una historia imperecedera. Un monumento al amor. Imprescindible.