The Secret of Roan Inish (1994)

John Sayles: El secreto de la isla de las focas (The Secret of Roan Inish, 1994) Irlanda. Íntima fábula sobre la familia y la naturaleza. Escrita por John Sayles en base a la novela de Rosalie K. Fry. Interpretada por Jeni Courtney, Mick Lally y Eileen Colgan. Fotografía de Haskell Wexler. Música de Mason Daring. 101 minutos. 

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Escapar de la miseria para refugiarse en la fantasía. Eso es lo que hace John Sayles de forma estupenda. Le queda una película preciosa. Se encomienda a una música angelical mientras se abraza a una fotografía encandiladora. Trabajo impecable, respectivamente, de Mason Daring y Haskell Wexler. La narración abre con un funeral. Es el año 1946, en Irlanda. Una niña, Jeni Courtney, ha perdido a su madre. Antes había perdido a su hermano pequeño. Y su padre, habitante de la triste ciudad, no puede encargarse de ella. Así que viaja hacia el mar para vivir con sus abuelos. Se enreda entre los cuentos de su abuelo, de su primo, de su tío. Es la cercanía de la familia, esa a la que le rinde tributo aquí el cineasta. Aparece así una isla cargada de magia, la compañía de unas focas y el sonido del mar. Donde debía haber tristeza y dolor, aparece la ensoñación y la fantasía. Son las notas que le bastan a Sayles para tejer esta emotiva fábula sobre el poder de la naturaleza.  

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Matewan (1987)

John Sayles: Matewan (1987) Estados Unidos. Drama social para descarnar la lucha obrera estadounidense. Escrita por John Sayles. Interpretada por Chris Cooper, David Strathairn, Mary McDonnell, Gordon Clapp y Kevin Tighe. Fotografía de Haskell Wexler. 132 minutos. 

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Un retal de historia es lo que nos trae John Sayles cuando decide situarse en la década de 1920, esa bautizada en los manuales como “los felices años veinte”. No tan felices parecen en las minas de West Virginia, cerca de las calles de Matewan. Allí, los mineros luchan por algo tan simple como sindicarse. Es la lucha obrera de lo que aquí se habla o, mejor, de algo tan difícil como alcanzar la unión entre trabajadores. ¿Nadie leía a Marx en los Estados Unidos? ¿Por qué luchan trabajadores contra trabajadores? Blancos, negros e italianos… todos ellos comparten, al menos en la escala de la igualdad, el mismo escalafón social. En este sentido, el personaje de Chris Cooper se encarga de darle el tono necesario a la reflexión política que suscita el guion de Sayles, al tiempo que alienta la conciencia crítica. La fotografía de Haskell Wexler encuadra la vida en aquellos paisajes, capta la atmósfera viajando con naturalidad hacia unos escenarios históricos perfectamente recreados. Es una película bañada en el realismo social. Es sencilla y veraz. El personaje de Mary McDonnell (protagonista de Bailando con lobos, 1990) deja entrever las ásperas condiciones de vida de la clase trabajadora. Detrás de todo el cuajo político que posee el film, además, se esconde una narración servida como un verdadero western… a la inversa. Recuerda un tanto a John Ford. La épica la marca la lucha por sofocar la injusticia. El personaje de David Strathairn, en este sentido, es monumental: su mirada aterra especialmente cuando se cruza con los “malos” del relato, es decir, los verdugos del capital, Gordon Clapp y Kevin Tighe. Recuerda a una balada folk que nos regala, además, un final memorable.