Chinatown (1974)

Roman Polanski: Chinatown (1974) Estados Unidos. Obra maestra del cine negro. Escrita por Robert Towne. Interpretada por Jack Nicholson, Faye Dunaway, John Huston y Diane Ladd. Fotografía de John A. Alonzo. 131 minutos. 

¿Homenaje al cine negro? Chinatown es un referente del cine negro. Filmado veinte años después de su edad de oro, sí; cuando Hollywood ya lo había olvidado, sí. Aparece entonces Roman Polanski para dar forma a un guion, el de Robert Towne, tan sencillo como detallista, que sienta cátedra en la materia. Mientras suena la música de Jerry Goldsmith, un nombre luce en especial: Jake Gittes, detective privado. En su despacho le muestra a un cliente, absolutamente desesperado, las fotos de una infidelidad. Es la especialidad de la casa. Y pronto llega otro encargo de tema similar. Jack Nicholson lo acepta y sonríe. No sabe dónde se ha metido. Quizás sea peor que aquella vez, peor que aquel recuerdo del que no quiere hablar, peor que aquellos días en Chinatown. Pero él todavía no lo sabe. Es el año 1937 y hace un calor infernal en Los Ángeles. Así lo transmite la fotografía de John A. Alonzo: la sequedad y el tono terroso se imponen. Y aparece Faye Dunaway para cambiarlo todo: de la infidelidad se pasa a la guerra del agua. El realismo de Polanski entrelaza la violencia, la fatiga y la desesperación. Todo se complica cada vez más. Hollis Mulwray, personaje capital, lucha para que el agua sea de todos; mientras, el malo malísimo, John Huston (Noah Cross), la quiere entera para sí… construir el futuro. Eufemismo, esto último, de codicia. La corrupción se apodera de la ciudad angelina. Chinatown, otra vez, ejerce como metáfora de todo ello. Falta el brutal enigma que acompaña a Diane Ladd. Y un final que encuentra su espejo en unas pocas palabras: Forget it, Jake. It’s Chinatown..   

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Five Easy Pieces (1970)

Bob Rafelson: Mi vida es mi vida (Five Easy Pieces, 1970). Estados Unidos. American New Wave. Escrita por Adrien Joyce. Interpretada por Jack Nicholson, Karen Black y Susan Anspach. Fotografía de Laszlo Kovacs. 90 minutos. 

En algún lugar de California se deja llevar Jack Nicholson. Uno de los grandes actores de siempre debuta como protagonista en Hollywood. En su casa, una foto de Kennedy adorna el salón. La nostalgia de Bob Rafelson, quizás. La estampa del protagonista desprende vacío, desolación. Por eso baila en mitad de un atasco. Por eso toca el piano a lomos de un viejo camión. Fue un niño prodigio, sin embargo, su presente está como operario en la refinería. ¿Por qué? Karen Black llora. Brutal personaje. Es la novia camarera: ilusa, despreocupada e inocente. La juventud se despide de ella. Y la ha desperdiciado con un payaso. Él no la quiere, huye de sus caricias. Por eso se entretiene con la primera fulana que se le cruza. La anarquía y la lucidez lo marchitan, mientras la insatisfacción reina en el ambiente: así lo capta la fotografía de Laszlo Kovacs. El espíritu del ’68 martillea a la sociedad estadounidense. No se encuentra cómodo en ningún lugar. Ni siquiera con su familia. Se ha enredado con la minifalda de su cuñada, la arpía de Susan Anspach. Puede que sea su escapatoria, su brújula… no, no va a suceder. Ella tiene un esquema ordenado sobre la felicidad, y piensa seguirlo al pie de la letra. Llora ante su padre. Llora de frustración, de rabia, de impotencia. Se mira al espejo y no se reconoce. Quiere desayunar tostadas, pero ni eso le conceden. Grita y se enfurece: es la mejor escena del film. El american dream se lleva un bofetón en toda regla. 

Few Good Men (1992)

Rob Reiner: Algunos hombres buenos (Few Good Men, 1992) Estados Unidos. Drama judicial castrense. Escrita por Aaron Sorkin. Interpretada por Tom Cruise, Demi Moore y Jack Nicholson. 134 minutos. 

Guión de Aaron Sorkin, atención. Palabras mayores. De hecho, es la primera aparición del reputado guionista en Hollywood. Debutaba, por tanto, con esta intriga judicial, A few good men, enclavada en el corazón del ejército americano, destapando a través de una potente defensa legal (la realizada por el trío Tom Cruise, Demi Moore y Kevin Pollak) las tradiciones y costumbres llevadas a cabo en el cuerpo militar estadounidense.

La titánica lucha entre Tom Cruise y Jack Nicholson no tiene desperdicio. Ambos son hombres con carácter, fieles a sus ideas y aferrados a un particular modo de entender la vida. Total, que ambos asumen las consecuencias de sus actos. Y eso lo plasma a la perfección Rob Reiner. Los personajes, en suma, están perfectamente pulidos, pues no podía ser menos sabiendo que Sorkin, como ya hemos dicho, anda por ahí, en labores de escritura. Y entre todos esos personajes, a pesar de las merecidas flores que recibió el grandioso Jack Nicholson, destacaría a la estoica Demi Moore.

El juicio final es el pilar sobre el que reposa toda la historia. Buenas interpretaciones, un sólido guión, una correcta factura técnica y una notable dirección para narrar una de las mejores historias judiciales, hablando de cine, de los años noventa. 

One flew over the cuckoo’s nest (1975)

  • zzzaasEstados Unidos
  • Drama (Enfermedad)
  • Dirigida por Milos Forman
  • Escrita por Bo Goldman y Lawrence Hauben (Novela: Ken Kesey)
  • Interpretada por Jack Nicholson, Louise Fletcher, Brad Dourif, Christopher Lloyd, Danny DeVito y William Redfield
  • 133 minutos

En 1975 se estrenaba una de las películas más emblemáticas de la historia del cine. Su título, tan largo como metafórico, era el de “Alguien voló sobre el nido del cuco”. Su historia, tan poderosa y emotiva, era capaz de conquistar, además del aplauso del gran público, los cinco Oscar más importantes -película, director, actor, actriz y guión – de su correspondiente edición.

El nombre de McMurphy no es cualquier cosa. Es Jack Nicholson en estado puro, dando éste un absoluto recital interpretativo. Tampoco es cualquier cosa el nombre de la enfermera Ratched, representada magistralmente por Louise Fletcher. Ambos conforman uno de los duelos más cruentos que se haya dado jamás. Es la anarquía frente al orden, el libre albedrío frente a la rectitud, la espontánea calidez frente al frío acero. Y a todo esto, ¿dónde queda la cordura?

Tanto Bo Goldman como Lawrence Hauben elaboran un guión en el que los personajes quedan perfectamente pulidos. El duelo de gigantes queda complementado por una galería de secundarios deslumbrante en la que destaca, gusto personal, un Brad Dourif (Billy en la película) descomunal. Todo ello queda envuelto entre las paredes de un centro psiquiátrico, cuyos métodos terapéuticos estarán en el punto de mira de la afilada crítica de esta narración.

Este emotivo vuelo, deberán esperar al final para saber quién lo protagoniza, ha conseguido arrebatar a más de uno un llanto de emoción. El talentoso Milos Forman consigue transmitir, de un modo tan cercano, ese anhelo por la libertad, esa lucha por dejar de vivir enjaulado.

As good as it gets (1997)

  • zsdsEstados Unidos
  • Comedia
  • Dirigida por James L. Brooks
  • Escrita por Mark Andrus y James L. Brooks (Historia: Mark Andrus)
  • Interpretada por Jack Nicholson, Helen Hunt, Cuba Gooding Jr. y Greg Kinnear
  • 138 minutos

Cuando uno observa por primera vez la obra “Nighthawks” del maestro Edward Hopper, queda cautivo. Es difícil que no se le quede guardada en la retina para el resto de sus días. Es un momento único, especial. Descubrir el arte. Por eso, cuando te da por ver ‘Mejor… imposible’ (1997), no tardas en cerciorarte de la sintonía que existe entre los personajes de la pintura y los de esta película. 

Son tres los pilares sobre los que se asienta la historia de James L. Brooks. Tres personajes magníficos. Los nombres de quienes los interpretan son, cuidado, esplendorosos: Jack Nicholson, Helen Hunt y Greg Kinnear. Palabras mayores. El auténtico coloso porta el nombra de Melvin, escritor de éxito reconocido. Un tipo, en cambio, triste y solitario. Rozando la misantropía, su enfermedad mental tan sólo le permite ser feliz satisfaciendo muchas de sus manías compulsivas, gozando, entre otras cosas, frente a la desgracia ajena. 

Una madre coraje, camarera de profesión. Y un artista que pronto verá su vida sucumbir son los otros dos que completan el cartel. Todos quedan relacionados por las singularidades del personaje de Nicholson. Déjense llevar, en definitiva, por esta excéntrica y redentora comedia. Imposible no sucumbir ante los encantos de Helen Hunt y Jack Nicholson. Magnífica. Graciosa. Vitalista.