Angel face (1952)

  • zzzzzEstados Unidos
  • Cine negro
  • Dirigida por Otto Preminger
  • Escrita por Frank Nugent y Oscar Millard (Argumento: Chester Erskine)
  • Interpretada por Jean Simmons, Robert Mitchum, Mona Freeman y Barbara O’Neil
  • 91 minutos

La arpía queda pincelada eficazmente por la mano de Otto Preminger. Esta Cara de ángel no me ha parecido ninguna gran película. Aunque sí oferta, en todo caso, una adictiva narración donde luce, con especial encanto a pesar de todo, la angelical expresión de Jean Simmons. Ella es la clave de bóveda de esta oda a la mala sangre. 

El juego pasional y psicológico abierto desde el guion deja en una situación de desamparo a Robert Mitchum. Este no es más que otro peón a emplear en la maquiavélica estrategia de nuestra protagonista: desde los celos hacia Mona Freeman, novia de su apuesto amante, hasta al desdén con el que trata a Barbara O’Neil, su madrastra. Todo se asemeja a un juego, un arriesgado juego en el que los caprichos de Jean Simmons, niña mimada por excelencia, llegarán incluso a descender por los frenéticos rápidos del drama judicial.

La explosividad de esta cinta se percibe especialmente en Robert Mitchum. Engatusado con malas artes, su rostro refleja la atónita desesperación a la que debe hacer frente. Son los coletazos de un kamikaze guion que tan solo piensa en huir hace adelante. En el camino, Preminger lo salpica todo de insania hasta poner un punto y final punzante donde los haya.        

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The big country (1958)

  • the-big-country-movie-poster-1958-1020200017Estados Unidos
  • Western
  • Dirigida por William Wyler
  • Escrita por James R. Webb, Robert Wyler y Sy Bartlett
  • Interpretada por Gregory Peck, Burl Ives, Jean Simmons, Charlton Heston, Carrol Baker y Charles Bickford
  • 165 minutos

“Any ranch that you can see on foot just isn’t worth looking at.”

Cuando terminas de ver Horizontes de grandeza, los primero en lo que piensas es en convertirte en ranchero. Irte al Medio Oeste norteamericano, comprar tierras y ganado, montar a lomos de tu caballo. Es la magia del western. En especial, de este western elaborado con tanta delicadeza por parte de William Wyler. Cineasta espléndido, pues, que hilvana, apoyándose en la cautivadora fotografía de Franz Planer, una artesanía de película. 

La figura del salvaje oeste queda desmitificada hasta cierto punto en manos del trío de guionistas del film: James R. Webb, Robert Wyler y Sy Bartlett. Allá donde solo parece reinar la violencia, el salvajismo y la fanfarronería aparece ahora, encarnada en la figura de un maravilloso Gregory Peck, una tormenta de calma y serenidad que apuesta por apaciguar las turbulentas aguas de aquel “gran territorio”. Entre los Hannassey y los Terrill, dos familias enemistadas hasta la muerte por el control de un mismo lugar, se levanta un marinero proveniente del este, con otros valores, con otras conductas. Él, junto a una estupenda Jean Simmons en el papel de Julie Maragon, pondrá un punto de cordura donde, podría decirse, no existe el lugar para la misma.

Una fabulosa narración con la que Wyler atiza, de un modo bastante contundente, los conservadores y superficiales valores que parecían regir a las sociedades del far west. Le basta con situar al cívico Gregory Peck frente al rudo Charlton Heston, a la tranquila Jean Simmons frente a la estúpida Carroll Baker. En el camino, uno disfruta de los paisajes -incluso de la armonía- que nos ofrece el buen hacer del director hasta llegar, faltaría más en un western de este nivel, al duelo entre un inolvidable Burl Ives y Charles Bickford.