5 fingers (1952)

  • Operaci_n_Cicer_n-547669081-largeEstados Unidos
  • Cine de espías
  • Dirigida por Joseph L. Mankiewicz
  • Escrita por Joseph L. Mankiewicz y Michael Wilson (Novela: L.C. Moyzisch)
  • Interpretada por James Mason y Danielle Darrieux
  • 108 minutos

Lujuria, codicia, pasión, deseo y pecado. Son los cinco dedos que dan título a este film. Y los cinco recaen sobre James Mason, el fantoche Diello, un oportunista de los de toda la vida. Situada la acción en el Estambul neutral de la II Guerra Mundial, este ayudante de cámara del embajador británico encontrará un pasaporte hacia la felicidad -entiéndase por esta dinero a mansalva, chalet en Río y la compañía de la guapa Danielle Darrieux– en los pasillos de la diplomacia. El espionaje y el contraespionaje, el tráfico de información y el dinero. Alemanes, británicos, turcos y la figura de la deslumbrante Condesa son los ingredientes con los que se cocina esta narración.

El astuto guion de Joseph L. Mankiewicz le da una pincelada original y entretenida a tan manido tema: las entrañas de la guerra entre el Eje y los Aliados. Aquí no hay sangre ni balas. Simplemente vanidad e interés. Peones de la desfachatez que aprovechan el conflicto bélico en beneficio propio. La cosa da para levantar una película sutil, cautivadora y amena. Ciertos matices -como el lanzamiento por la ventana del informe que desvelaba el desembarco en Normandía- ofrecen un punto de grandeza a este amargo relato sobre la vida y obra de uno de los espías más mediáticos del pasado siglo, Cicerón.     

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All about Eve (1950)

  • all-about-eve-movie-poster-1950-1020458799Estados Unidos
  • Drama
  • Dirigida por Joseph L. Mankiewicz
  • Escrita por Joseph L. Mankiewicz
  • Interpretada por Bette Davis, Anne Baxter, George Sanders, Celeste Holm, Gary Merrill, Hugh Marlowe, Marilyn Monroe
  • 138 minutos

“Peace and quiet is for libraries!”

Imagino que más de una pájara ya se había cruzado en la vida de Mankiewicz cuando, en 1950, decidía estrenar una de las películas más contundentes que se ha hecho sobre el universo femenino: la de Eva, Eva al desnudo. Aunque, en realidad, esto no va -en exclusiva- sobre las mujeres, pues el arribismo es un oficio que no entiende de género. Y puede que incluso, según la cínica y mordaz mirada que lanza Mankiewicz al universo que le rodea, sea considerado toda una cualidad en el mundo del cine.

Anne Baxter no pone límite a su ambición. Busca la fama, la gloria… a cualquier precio. Qué le importa que ruede la cabeza de Bette Davis, vieja leona, acorralada ahora por las jóvenes y salvajes fieras. Qué le importa seducir a Bill Simpson -el autor­-, a Lloyd Richards -el escritor- o a George Sanders -el crítico- con tal de que su nombre brille con luz propia en el cartel. Esto no es Hollywood, es el mundo del teatro. Sin embargo, no cuesta nada extrapolar las fechorías entre camerinos de esta caradura -me refiero a Anne Baxter- con las que, de buen seguro, existían -quiero decir, existen- en los despachos de los productores de cine. Y la pobre Karen, tan fundamental en este relato, maniatada por la dulce (y también oscura) mirada de nuestra protagonista.    

Mankiewicz lo plasma todo con delicadeza… y sentimiento. Hilvana un guion magistral en base al cual teje una narración que, pese a sus más de dos horas, me prende cautivo. El éxito aquí no es la consecuencia, sino el objetivo. En el camino, no es difícil encontrar a esbirros como George Sanders (DeWitt), el otro gran miserable de esta narración. Tampoco a la inocente Marilyn Monroe, otra encantadora sonrisa de usar y tirar. O a ese guionista -el de moda, por supuesto- al que engatusar hasta hacerle perder la cabeza y el sentido. Pero claro, en una película como esta, donde los personajes tienen un valor incalculable, no puedo dejar de lado a Bette Davis (Margo) ni tampoco a Gary Merrill (Bill Simpson), los dos grandes titanes de esta película.

Mankiewicz se refugia en la lealtad y se abriga con el afecto. Si ello no fuese así, cómo es posible que Gery Merrill “desnudara” a las primeras de cambio las astucias de Eve. Y, por supuesto, cómo si no iba a lucir  Bette Davis, finalmente, tan tranquila y feliz. De esta forma, el cineasta cierra su fábula moral soltándole un bofetón a su triste protagonista, quien bebe en soledad, infeliz… y rodeada de nuevas hienas. Un lúcido retrato sobre el mundo del teatro que, en el fondo, habla con mucho acierto sobre las grandezas y miserias de las propias personas.

Suddenly, Last Summer (1959)

Joseph L. Mankiewicz: De repente, el último verano (Suddenly, Last Summer, 1959) Estados Unidos. Drama sureño. Escrita por Tennessee Williams y Gore Vidal. Obra teatral de Tennessee Williams. Interpretada por Elizabeth Taylor, Montgomery Clift y Katharine Hepburn. 114 minutos.

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¿Qué le sucedió a Sebastian? Esa es la gran incógnita que envuelve a la obra de Tennessee Williams, llevada a la gran pantalla por Joseph L. Mankiewicz y humanizada en las figuras de Montgomery Clift, Katherine Hepburn y Elizabeth Taylor.

A base de conversaciones en el jardín, centros hospitalarios, herencias codiciosas y lobotomías, la narrativa de Mankiewicz, tan sutil y pausada, nos irá sirviendo esta trágica historia a fuego lento. Cautivados por el misterioso argumento, nuestro sistema nervioso se irá corrompiendo al observar el angosto escenario diseñado, esencializado éste en el  desesperado llanto de Elizabeth Taylor.    

En fin, una película extrañamente atractiva y cuya virtud principal reside en su peculiar narrativa, de claro ritmo in crescendo. El sinsabor coge forma en la figura de la hermosa Elizabeth Taylor, quien esconde, entre agonías, sudores fríos y paranoias, la verdad sobre lo acaecido el pasado verano.