Wendy and Lucy (2008)

Kelly Reichardt: Wendy and Lucy (2008). Estados Unidos. Drama social que evoca al neorrealismo italiano. Escrita por Kelly Reichardt y Jonathan Raymond. Interpretada por Michelle Williams, Wally Dalton y Will Patton. 80 minutos. 

La película tiene las intenciones claras. A Kelly Reichardt le vale una joven y su perra para tejer una fábula social sobre la Norteamérica del siglo XXI. Son los Estados Unidos de George W. Bush. Las brechas sociales se agrandan entre los ricos y los pobres. En este último bando está Michelle Williams, colosal actriz. Ella busca emigrar a Alaska, es decir, al Oeste. Busca las ansiadas oportunidades, esas que nunca llegan. Pero aquello tiene mucho de mito. Un viejo coche y unos pocos dólares son su válvula de escape. ¿Suficiente? Pues claro que no. Queda atrapada, sin recursos para progresar. En el camino observa entre los carriles a gente más desamparada que ella. Outsiders que le asaltan en mitad de la noche, en la oscuridad del bosque. Han perdido la batalla, están excluidos y ya no creen en las personas. ¿Cómo se hace entonces? La amistad con el perro, similar a aquella con la que tanto emocionó De Sica en su Umberto D. (1952), es la excusa -igual que aquella vez- para golpear al sistema. Esta es nuestra realidad, grita Reichardt en compañía de Jonathan Raymond. Se agarran más a la imagen que a la palabra. La pobre miserable ni siquiera puede dar de comer a su perra mientras el desalmado skater se emborrachará esa misma noche sin preocupación alguna. La estampa final, con el viejo seguridad regalándole 6 o 7 dólares, es el mensaje que ilumina al film: solidaridad y comunidad frente al salvajismo.   

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