The asphalt jungle (1950)

  • the-asphalt-jungle-from-warner-brosEstados Unidos
  • Cine negro
  • Dirigida por John Huston
  • Escrita por Ben Maddow y John Huston (Novela: W.R. Burnett)
  • Interpretada por Sterling Hayden, Jean Hagen, Sam Jaffe, Louis Calhern, James Whitmore, Marc Lawrence y Marilyn Monroe
  • 112 minutos 

“One way or another, we all work for our vice.

Un golpe maestro tiene ingeniado Sam Jaffe. Acaba de salir de la cárcel, pero lo lleva en la sangre: necesita la acción que proporciona el atraco. Busca refugio en uno de los vecindarios más peligrosos de la ciudad. Un lugar donde el indice de criminalidad, alentado en parte por las corruptelas policiales, no cesa en su aumento. Tan solo necesita dos cosas: dinero y gente. Louis Calhern, en teoría, proporcionará la inversión. Está, no obstante, en quiebra, fagocitado por los caprichos de una sensacional Marilyn Monroe y, en el fondo, busca la oportunidad de salvar su economía. Es Marc Lawrence, el prestamista del barrio, quien dará forma al golpe. Los sudores de este son, matices del guion, uno de los grandes activos del relato. Igual que la espalda torcida de James Whitmore, fabuloso secundario y extraordinario aquí en el papel de guardián del barrio.

La estrella del film, sin ningún tipo de dudas, es Sterling Hayden. De trato seco, atracador de poca monta, rudo en sus formas y con la convicción de que, algún día, volverá a su Kentucky original, a su pueblo de siempre, a criar esos caballos que tanto le fascinan rodeado de naturaleza. Mientras tanto, mientras respira en esta jungla de asfalto que es la ciudad, le hace compañía a la melancólica Jean Hagen. Entre ambos ponen el toque romántico, indispensable, de este relato.

Esta es una cinta con unos personajes perfectamente pulidos. Todos se tornan indispensables, igual que la ambientación dada -los peligros urbanos y el cerco policial- a la acción principal. El gran valedor de todo ello no es otro que John Huston, impecable en la narración (tanto escrita como visual) de esta amarga historia de perdedores. Todo un clásico al que no le sobra ni le falta una escena.        

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Some like it hot (1959)

  • some_like_it_hot_1959Estados Unidos
  • Comedia
  • Dirigida por Billy Wilder
  • Escrita por I.A.L. Diamond y Billy Wilder (Idea original: Robert Thoeren y Michael Logan)
  • Interpretada por Tony Curtis, Jack Lemmon y Marilyn Monroe
  • 120 minutos

“-If my mother could only see me now.
-I hope my mother never finds out.”

Me he reído mucho gracias a Con faldas y a lo loco. El film es eso, una comedia con gracia y muy bien ingeniada. No es fácil encontrar algo así. Algo que, en principio, parece tan sencillo de hacer. O, al menos, Billy Wilder lo transmite de esa manera. Su fabuloso guion, escrito en compañía de I.A.L. Diamond, levanta una alocada aventura en la que dos errantes músicos -un contrabajo y un saxofonista- tratan de sobrevivir en el Chicago de la Ley Seca, en pleno 1929.

Solo por contar con una Marilyn Monroe fabulosa, la película ya merecería la pena. Los encantos de su Sugar Kane vuelven locos tanto a Tony Curtis como a Jack Lemmon. Ambos están grandiosos en este ácido retrato del hombre que, de pronto, se transforma en mujer. Encaran el día a día con tacones… y ¡falda! Qué buenos son los comentarios de los protagonistas (Fresh!), mientras que el simple hecho de ver sus andares ya es motivo de risa. El viaje con la orquesta y la escapatoria de los peligros gansteriles son el pretexto ideal para que Wilder se luzca a través de un simpático y agradable relato. Hay escenas inolvidables, como la de la fiesta en la litera de Jack Lemmon (I am a boy). Además, desde la llegada a la soleada Florida, con el “multimillonario” Tony Curtis (menudo bribón), la “cortejada” -bailes incluidos- Jack Lemmon y la “astucia” femenina de Marilyn en pleno desate, la película ya no tiene punto de retorno en cuanto a desenfreno y diversión.

Así hasta llegar a un final, quizás uno de los más recordados en la historia del cine, donde todo se cierra con un espléndido diálogo en el que el I’m a man! de Lemmon encuentra su réplica ideal: Well, nobody’s perfect. Una comedia brillante.

All about Eve (1950)

  • all-about-eve-movie-poster-1950-1020458799Estados Unidos
  • Drama
  • Dirigida por Joseph L. Mankiewicz
  • Escrita por Joseph L. Mankiewicz
  • Interpretada por Bette Davis, Anne Baxter, George Sanders, Celeste Holm, Gary Merrill, Hugh Marlowe, Marilyn Monroe
  • 138 minutos

“Peace and quiet is for libraries!”

Imagino que más de una pájara ya se había cruzado en la vida de Mankiewicz cuando, en 1950, decidía estrenar una de las películas más contundentes que se ha hecho sobre el universo femenino: la de Eva, Eva al desnudo. Aunque, en realidad, esto no va -en exclusiva- sobre las mujeres, pues el arribismo es un oficio que no entiende de género. Y puede que incluso, según la cínica y mordaz mirada que lanza Mankiewicz al universo que le rodea, sea considerado toda una cualidad en el mundo del cine.

Anne Baxter no pone límite a su ambición. Busca la fama, la gloria… a cualquier precio. Qué le importa que ruede la cabeza de Bette Davis, vieja leona, acorralada ahora por las jóvenes y salvajes fieras. Qué le importa seducir a Bill Simpson -el autor­-, a Lloyd Richards -el escritor- o a George Sanders -el crítico- con tal de que su nombre brille con luz propia en el cartel. Esto no es Hollywood, es el mundo del teatro. Sin embargo, no cuesta nada extrapolar las fechorías entre camerinos de esta caradura -me refiero a Anne Baxter- con las que, de buen seguro, existían -quiero decir, existen- en los despachos de los productores de cine. Y la pobre Karen, tan fundamental en este relato, maniatada por la dulce (y también oscura) mirada de nuestra protagonista.    

Mankiewicz lo plasma todo con delicadeza… y sentimiento. Hilvana un guion magistral en base al cual teje una narración que, pese a sus más de dos horas, me prende cautivo. El éxito aquí no es la consecuencia, sino el objetivo. En el camino, no es difícil encontrar a esbirros como George Sanders (DeWitt), el otro gran miserable de esta narración. Tampoco a la inocente Marilyn Monroe, otra encantadora sonrisa de usar y tirar. O a ese guionista -el de moda, por supuesto- al que engatusar hasta hacerle perder la cabeza y el sentido. Pero claro, en una película como esta, donde los personajes tienen un valor incalculable, no puedo dejar de lado a Bette Davis (Margo) ni tampoco a Gary Merrill (Bill Simpson), los dos grandes titanes de esta película.

Mankiewicz se refugia en la lealtad y se abriga con el afecto. Si ello no fuese así, cómo es posible que Gery Merrill “desnudara” a las primeras de cambio las astucias de Eve. Y, por supuesto, cómo si no iba a lucir  Bette Davis, finalmente, tan tranquila y feliz. De esta forma, el cineasta cierra su fábula moral soltándole un bofetón a su triste protagonista, quien bebe en soledad, infeliz… y rodeada de nuevas hienas. Un lúcido retrato sobre el mundo del teatro que, en el fondo, habla con mucho acierto sobre las grandezas y miserias de las propias personas.