Adaptation. (2002)

Spike Jonze: Adaptation. El ladrón de orquídeas (Adaptation., 2002) Estados Unidos. Película inclasificable que habla sobre lo difícil que es escribir… y vivir. Escrita por Charlie Kaufman y Donald Kaufman. Novela de Susan Orlean. Interpretada por Nicolas Cage, Meryl Streep, Chris Cooper, Cara Seymour, Tilda Swinton, Brian Cox y Maggie Gyllenhaal. 114 minutos. 

Te sientas frente a la máquina de escribir. Te sientes patético. No te gusta tu vida. Pero tienes que escribir, pues eres guionista de cine. Tu nombre, imagínate, es Charlie Kaufman. Y escribes una historia sobre las plantas, aunque no le encuentras el dramatismo a la historia. ¿Cómo emocionar, cómo darle vida? Brian Cox responde vehemente: todos los días sucede algo. Hasta el introvertido de Charlie Kaufman, digo Nicolas Cage, tienes sus historias. Aunque no las ve. Se siente igual de patético. También gordo. Le irrita hasta la figura de su propio hermano gemelo, Donald Kaufman. ¿Por qué no se atreve a decirle a Cara Seymour que la quiere? En fin, es un mar de complejos. Y sigue teniendo que escribir sobre plantas y orquídeas. Por eso están en la pantalla Meryl Streep y Chris Cooper, inmensos ambos, escenificando lo mutable que es la vida. Es la “adaptación”. Ya tenemos título. Tú aguantas ahí, cómplice. Así que le quitamos capas a la cebolla. El descontento existencial se baña en las inquietantes aguas del asesinato. ¿Qué ha sucedido? La comedia patética sobre el hombre solitario del siglo XXI se transforma, sin previo aviso, en puro romanticismo. Es la flor que crece en el asfalto. Todo parece feliz, por fugaz que sea. Lo ha hecho Spike Jonze: tiene una película de fábula.      

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The Deer Hunter (1978)

Michael Cimino: El cazador (The Deer Hunter, 1978) Realismo social para hacer frente a Vietnam. Escrita por Deric Washburn, con historia propia y de Michael Cimino. Interpretada por Christopher Walken, Robert De Niro, John Savage, John Cazale y Meryl Streep. Fotografía de Vilmos Zsigmond. 183 minutos. 

Son los comienzos de los años setenta en Clairton, Pensilvania. Es una pequeña población donde casi todos se conocen. Viven del acero. Sus calles están llenas de trabajadores. Es allí donde un grupo de amigos hace su vida: les gusta divertirse en el bar, tontear con las chicas y salir los fines de semana a cazar. No hacen mucho más, pero les basta. John Savage está a punto de casarse y, en plena boda, John Cazale monta el cuadro con su novia Angela. Mientras, Christopher Walken se declara, borracho perdido, ante una guapísima Meryl Streep. Chica, por cierto, que también le gusta a Robert De Niro, su mejor amigo. Es la clase obrera estadounidense, con sus virtudes y defectos, retratada por Michael Cimino. ¿Qué pintan estos chicos en VietnamI like the trees, you know? I like the way that the trees are on mountains, all the different… the way the trees are. Así es como se ahoga una vida. Cómo sobrevivir a la escena de la ruleta rusa. Lucha el protagonista por sus amigos, porque a ciertas cosas la guerra no puede vencer. Triunfa la amistad, pero su corazón ha quedado marchito para siempre. Nunca más podrá volver a disparar a un ciervo. En Saigón, mientras tanto, la mirada de un joven ha enloquecido. Vilmos Zsigmond nos fotografía el dolor, la desesperación. También la melancolía. El cineasta realiza una película humana, de crítica sutil y que te deja el corazón pungido. Es una obra maestra del cine. Hemos vuelto a los Estados Unidos, pero la felicidad de la boda ha quedado soterrada en un triste funeral. Ya nada volverá a ser igual.  

The bridges of Madison County (1995)

  • the-bridges-of-madison-county-posterEstados Unidos
  • Romántica
  • Dirigida por Clint Eastwood
  • Escrita por Richard LaGravanese (Novela: Robert James Waller)
  • Interpretada por Meryl Streep y Clint Eastwood
  • 135 minutos

“Things change. They always do, it’s one of the things of nature. Most people are afraid of change, but if you look at it as something you can always count on, then it can be a comfort.”

Un cuento de amor. Una poesía de Yeats. Así se puede resumir la infidelidad más almibarada de la historia del cine: Los puentes de Madison. Estrenada en 1995, el guion de Richard LaGravanese invita a la liberación, a romper los lazos que atan las frustraciones de una ama de casa del estado de Iowa, territorio este de la América profunda. Rodeada por una naturaleza preciosa, la geografía del lugar se decora por unos maravillosos puentes. Uno de ellos, en concreto, el puente de Roseman, es el siguiente tesoro de Robert Kincaid, aventurero fotógrafo interpretado por uno de los grandes clásicos, Clint Eastwood.

La fotografía es la excusa para abrir el romance. Una simple pregunta, un pequeño paseo, una noche perfecta y un flirteo infinito hacia la pureza del amor. Todo sucede rápido, de forma inesperada y espontánea. Así, al menos, se siente. Él es un corazón solitario, arraigado en la fugacidad, amante del nomadismo. Ella es una madre devota, leal esposa, vecina modélica. Meryl Streep brinda un recital de sentimiento y emoción escapando de esa “vida de detalles” entre titubeos y pensamientos contradictorios, entregándose a los brazos de su amante. Agradecidas son, además, las conversaciones entre Eastwood y ella. Una aventura que sirve, en definitiva, para dar forma a esta ensoñación romántica. Bonita historia, y estupendamente narrada.