Las sombras del ‘american dream’: Double Indemnity

Hay un antes y un después en la vida de Fred MacMurray cuando ve bajar por las escaleras las esbeltas piernas de Barbara Stanwyck. Las pasiones y el instinto le alteran el pulso. A ella, en cambio, seductora innata, se le hace la boca agua solo de trajinar la maquiavélica idea que lleva en mente: es la corrosión del dólar. La virguería narrativa de Billy Wilder, escudada en la fascinante fotografía de John F. Seitz, intriga a cada paso dado por los protagonistas. Vigilados estos, aun sin ojo clínico, por Edward G. Robinson, secundario de lujo y lacayo aventajado en la transición campo-ciudad. Raymond Chandler, por su parte, exprime las palabras de James M. Cain y embiste, junto a Wilder, contra la moral estadounidense: el adulterio y el crimen orquestado por la clase media ensucian la postal del american way of life. El compás de Miklós Rózsa termina por salivar este elegante escupitajo.