In a lonely place (1950)

  • in_a_lonely_place_xlgEstados Unidos
  • Cine negro
  • Dirigida por Nicholas Ray
  • Escrita por Andrew Solt
  • Interpretada por Humphrey Bogart y Gloria Grahame
  • 91 minutos 

“I was born when she kissed me. I died when she left me. I lived a few weeks while she loved me.”

En un lugar solitario es muchas cosas. Pero, por encima de todas ellas, resalta una cualidad que, a priori, podría pasar desapercibida. Y es que esto nos lo venden como un thriller, como una historia que contiene la versión intrigante del mejor cine negro. No les falta razón. Un asesinato, un sospechoso y una testigo son las piezas con las que juega Nicholas Ray para, en el fondo, levantar una de las historias de amor más dolorosas que se hayan filmado jamás.

Todo gira en torno al personaje principal, es decir, en torno a un inolvidable Humphrey Bogart en su papel de Dixon Steele. Guionista de profesión, ya hace tiempo que no escribe nada bueno. Vive refugiado en su carácter arisco y temperamental. Es violento. No le asusta ninguna pelea. Cumple, en definitiva, con el perfil de asesino. A fin de cuentas, la muerte de la joven Mildred todavía sigue ahí, pendiente y sin resolver. Pero llegar el amor. Un amor extraño, puede que -incluso- forzado. Da igual, pues es un amor sentido e intenso. Es el sentimiento y la emoción que derrochan Bogart y la estupenda Gloria Grahame, quienes simplemente parecen hacer camino hacia algún lugar solitario. 

Las gotas románticas se diluyen entre la lucha psicológica que alienta ese crimen sin resolver. ¿Habrá sido capaz mi amado de hacer algo así? piensa para sí Gloria Grahame. Es el fragor de la duda. Una batalla colosal entre dos personajes poderosísimos que inquieta sin miramiento alguno. Una película brillante que maneja los tiempos de una manera sobresaliente. Deja frases para la posteridad, escenas de gran calado y, como digo, una historia de amor inolvidable marcada por el sobrio carácter de Bogart.  

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Johnny Guitar (1954)

Nicholas Ray: Johnny Guitar (1954) Western. Una mirada al Far West cargada de romanticismo. Escrita por Philip Yordan con novela de Roy Chanslor. Interpretada por Joan Crawford y Sterling Hayden. 110 minutos. 

Estamos en 1954, el western es un género en pleno esplendor y Philip Yordan está a punto de escribir uno de los diálogos más imperecederos del séptimo arte. Esto es Johnny Guitar, célebre película conocida por todos.

Él volvió por amor. Y allí estaba ella, su amada, esperándole. Enternecedora historia que centra su atención en el polvoriento far west, en pleno siglo XIX y a la espera de ver llegar el ferrocarril a un pueblo perdido en medio de la nada. Ha perdurado el famoso diálogo de dime que aún me quieres como yo a ti, pero este no es más que la esencia de unos cuarenta minutos iniciales que son puro sentimiento.

El romance entre Johnny Guitar y Vienna, condimentado por un contexto propicio para cumplir con los cánones del género, todavía hoy emociona. Tanto a Sterling Hayden como a Joan Crawford les encaja a la perfección el disfraz de amantes errantes, pues ambos dos están espléndidos. Nicholas Ray nos dejaba, en definitiva, una hermosa película.

Rebel without a cause (1955)

  • rebel_without_a_cause(2)_1955Estados Unidos
  • Adolescencia
  • Dirigida por Nicholas Ray
  • Escrita por Stewart Stern y Irving Shulman (Argumento: Nicholas Ray)
  • Interpretada por James Dean, Natalie Wood y Sal Mineo
  • 111 minutos

James Dean es un joven que apuesta por la hombría. Obsesionado por escapar de la cobardía, lucha por no parecerse a su padre, un fiel sumiso de los mandatos de su esposa. Quizás por ello siempre acaba metido en alguna pelea donde uno simplemente se juega el honor. Por su parte, Natalie Wood es una chica frágil, siempre ligera de ropa pero carente de ternura, su mayor deseo pasa por conocer qué es eso del amor verdadero. Muy cerca de ella anda Sal Mineo, el más joven de los tres. Un chico sin padres que simplemente reclama un poco de atención, sentirse importante para alguien.    

Total, que son los años cincuenta. La guerra ha terminado y en los Estados Unidos el bienestar alcanza cotas inimaginables. Los tiempos cambian y las incomprensiones generacionales aparecen. Los jóvenes andan tan o más desubicados que sus padres. Una transición en los hábitos y valores de vida que termina por eclosionar en una rebeldía sin causa, en una carrera de coches suicida en la que a la pregunta “¿por qué lo haces?” se le responde con un simple y claro “porque algo hay que hacer”. 

En esencia ‘Rebel without a cause’ es eso, una historia de incomprensiones y frustraciones juveniles. Una película endiosada por crítica y público. Miles de seguidores, en un alarde de personalidad, han copiado hasta la saciedad el look que aquí nos presentaba el malogrado James Dean. Nunca antes una cazadora roja significó tanto. Tampoco antes unos simples vaqueros y una camiseta blanca habían calado tan hondo en la sociedad. Cosas del cine. A todo ello contribuyó, en cualquier caso, el hecho de que la obra de Nicholas Ray fuera estrenada apenas un mes después de la trágica muerte del carismático actor, quien tan solo contaba con veinticuatro primaveras.

En fin, una película notable. No es una obra maestra ni mucho menos, pero sí es cierto que los tres personajes principales (además del contexto) están bien pincelados. El collage sentimental de Nicholas Ray en torno a las preocupaciones de la juventud termina por convencernos. En cualquier caso, no nos engañemos. Si por algo pasará a la historia ‘Rebelde sin causa’ será por su incomparable poder de atracción y su inconfundible estética. Lo dicho, James Dean.