Love & Mercy (2014)

Bill Pohlad: Love & Mercy (íd., 2014) Estados Unidos. Biopic musical sobre Brian Wilson. Escrita por Oren Moverman y Michael A. Lerner. Fotografía de Robert D. Yeoman. Música de Atticus Ross. Interpretada por John Cusack, Paul Dano, Elizabeth Banks y Paul Giamatti. 121 minutos. 

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Son los años 60 y el sol parece brillar como nunca en California. Los Beach Boys están en el candelero: el punto surfer engancha a los más jóvenes. Es la estética del pop, auténtica revolución, socavando la puritana mentalidad norteamericana. Desde las islas, igualmente, llegan los Beatles con el Rubber Soul (1965). Parecen siempre un punto por delante. Justo ahí, llega la admiración, la creatividad y el reto. Todo ello tiene nombre, Brian Wilson. Le importa un rábano la gira en Japón y las chicas de por allí. Tiene un universo musical pululando en su cabeza. Y quiere dejarlo salir. Es la soledad del genio. También la locura. Va a rebatir al cuarteto de Liverpool: ahí está el Pet Sounds (1966). Tanto Oren Moverman como Michael A. Lerner cierran un guion sublime recreando la época y el momento. Acompaña, a su vez, la enérgica y fresca puesta en escena de Bill Pohlad, apoyada en una factura artística de primer nivel. Paul Dano destaca en un papel que le viene como anillo al dedo: inicia la explosión autodestructiva. La narración compagina los (esplendorosos) años sesenta con los (depresivos) ochenta. Aquí están las consecuencias de la detonación. Brilla un fantástico John Cusack. El artista queda atrapado en su propia tela de araña. Desquiciado, abatido, vulnerable… y romántico. Por eso conoce a Elizabeth Banks, el amor y la misericordia. Con ella -colosal en su actuación- se inicia el intercambio de golpes frente a Paul Giamatti, villano de la narración. Así que entre la autodestrucción y la opresión se mueven los fotogramas de esta preciosa película que, al final, cumple con su principal cometido: rendir tributo a la liberación del genio.      

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Sideways (2004)

  • Sideways-Poster.1Estados Unidos
  • Comedia dramática
  • Dirigida por Alexander Payne
  • Escrita por Alexander Payne y Jim Taylor (Novela: Rex Pickett)
  • Interpretada por Paul Giamatti, Thomas Haden Church, Virginia Madsen y Sandra Oh
  • 123 minutos 

Alexander Payne es un artesano de los sentimientos. Su filmografía está repleta de obras que destilan humanidad en el sentido más amplio, consiguiendo transmitir de un modo sumamente veraz los volátiles estados de ánimo de las personas. Así sucedía en la melancólica ‘The descendants’ (2011), su mejor película, o en la solitaria ‘About Schmidt’ (2002). Pero el árbol, en cualquier caso, no debe impedir que veamos el bosque. Y es que su cine esconde una ácida caricatura acerca de los vicios y defectos, de las contradicciones y sinsabores, de las alegrías y tristezas, en definitiva, que marcan el devenir de nuestra  sociedad actual.

Un par de amigos, siete días de vacaciones y un coche con muchos kilómetros por recorrer. Eso es lo que necesita el cineasta de Nebraska, además de una suculenta variedad de vinos, para brindarnos un recital espléndido, en el que destaca un Paul Giamatti cautivador, acerca de las mil y una cosas que rodean al mundo del corazón tal como lo entendemos nosotros: citas, divorcios, bodas, rupturas, infidelidades, temores, ilusiones, dudas y qué sé yo cuantas cosas más. 

Su cine tiene mucho de introspectivo, volviendo a pincelar aquí una comedia dramática en la que nos expone un costumbrismo caracterizado por los vaivenes emocionales, los virajes sentimentales, así como las frustraciones y desesperanzas de cada uno. Es la vida mostrada a través de los ojos de Alexander Payne.

‘Entre copas’, en resumen, desentraña de un modo certero y empático todo aquello que envuelve al universo de los estados de ánimo. En realidad, tiene un don especial para mostrar sin tapujo alguno lo idiotas y vulnerables que podemos llegar a ser. Y no me pregunten cómo, pero el cineasta siempre logra adornar sus historias con un toque alegre, divertido y vitalista que hace que uno, además de enamorarse de su cine, termine riéndose de sí mismo.