Boyhood (2014)

  • Boyhood_Momentos_de_una_vida-954973569-largeEstados Unidos
  • Adolescencia
  • Dirigida por Richard Linklater
  • Escrita por Richard Linklater 
  • Interpretada por Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke y Lorelei Linklater
  • 165 minutos

“So let me go
I don’t want to be your hero
I don’t want to be your big man
I just want to fight like everyone else.”

Lo ha vuelto a hacer. Y ya van unas cuantas veces. Es Richard Linklater, uno de los cineastas más creativos y originales que se puede encontrar en el panorama cinematográfico actual. Después de haber trenzado una trilogía romántica de escándalo, la de Before, pincela un nuevo paisaje -también fascinante- sobre el mundo de la niñez, de la adolescencia, de la juventud… del paso del tiempo, en definitiva.

Natural, así se siente Boyhood. Te lanza un puñado de emoción a la cara. Es una historia preciosa. Doce años de rodaje en los que al cineasta no se le escapa ni un detalle del crecimiento de Ellar Coltrane, así como el de todos sus acompañantes… su madre, su hermana, su padre, los “ex” de su madre, los amigos del instituto, las chicas de las que se enamora, los amigos de la familia. Todo ello queda plasmado aquí. Y se impulsa, además, gracias a un soundtrack maravilloso: Hero, She’s long gone, Beyond the horizon, Hate it here, Summer noon, Deep blue y las propias -casi las mejores- las cantadas por Ethan Hawke (Split the difference y Ryan’s song).

Como digo, el paso del tiempo es la mayor grandeza que contiene esta película. El sinsentido de la vida, la magia de lo cotidiano, los pequeños momentos… todas ellas son cosas que agitan a Patricia Arquette, a Ethan Hawke y a estos chicos que simplemente crecen entre alegrías y tristezas. Las mil y una sensaciones conjugan para hilvanar este relato tan tan colorista. Es la épica de la vida, captada como solo Linklater podía hacerlo. 

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Dazed and confused (1993)

  • dazedEstados Unidos
  • Adolescencia
  • Dirigida por Richard Linklater
  • Escrita por Richard Linklater
  • Interpretada por Jason London, Matthew McConaughey,  Mila Jovovich, Adam Goldberg, Rory Cochrane y Wiley Wiggins
  • 102 minutos

Es el 28 de mayo de 1976. Las puertas del instituto están a punto de cerrarse, y el verano se vislumbra en el horizonte. No hay baile de graduación porque ni Pink ni ninguno de sus amigos se ha graduado todavía. Pero no importa, les da igual. Tienen dos meses por delante para hacer cuanto les venga en gana. Y eso, en principio, se concreta en una lista muy reducida de cosas: acudir a fiestas, emborracharse, tontear con las chicas y patear los traseros de los freshman. Es su verano, un verano que abre con la célebre despedida de su profesora de historia en la última clase: “Okay guys, one more thing, this summer when you’re being inundated with all this American bicentennial Fourth Of July brouhaha, don’t forget what you’re celebrating, and that’s the fact that a bunch of slave-owning, aristocratic, white males didn’t want to pay their taxes.

Los ’50 no fueron para tanto (incluso aburridos). Los ’60, en cambio, fueron el rock ‘n’ roll y la locura juvenil. Pero ¿qué sucede con los ’70? Ahí están ellos, medio perdidos, sin saber qué hacer. Parecen sumidos en el desarraigo, en el desafecto. Les falta una brújula que les oriente, que les haga adaptarse a los nuevos tiempos. La geografía ha quedado inundada de casas adornadas con verdes y florecientes jardines. Las antenas de televisión ocupan el paisaje. Y los coches… los coches siguen ahí, porque en los Estados Unidos hay ciertas cosas que no cambian. El cine de The last picture show y el drive-in de American Graffiti desaparecen ahora como forma de diversión. Esta vez todo se reconduce a través de una fórmula mágica: porros, cervezas y fiesta. Esta última es el gran invento de los años 70. Son útiles incluso para un tipo que jamás ha cogido un libro. Él es Wooderson -y para quiénes dicen que Matthew McConaughey nunca fue un gran actor, pueden revisar esta cinta con tal de cambiar su opinión-, el sempiterno joven rebelde. “That’s what I love about these high school girls, man. I get older, they stay the same age” dice sin sonrojo alguno. Se divierte, se lo pasa bien. Son tiempos de bienestar desmedido en los Estados Unidos, tiempos en los que la clase media -y en concreto, la juventud de esta- puede permitirse el lujo de emborracharse sin pensar en nada más. Poco les importa Vietnam, la subida del precio del petróleo o el auge de las dictaduras en latinoamérica. Su principal preocupación no es ni siquiera encontrarse a sí mismos. Solo vivir, dejar pasar los días, pues la vida avanza y ellos la cogen como pueden.

Aquí los muchachos observan el paisaje de su ciudad desde lo alto de una torre. Las luces les encandilan, sí, pero no hay nostalgia, melancolía o desesperación en sus miradas. A Slater, de hecho, lo único que se le ocurre decir es “imagine how many people out there are fuckin’ right now man, just goin’ at it.” Viven en la cultura del consumo, aunque ni se paren a pensar en ello. En su vocabulario se impone una palabra nueva, magnífica: “fuck”. Hasta casi 100 veces se pronuncia a lo largo de esta película. Es un retrato de la juventud estadounidense en los años 70 lo que aquí se nos expone. Del instituto a la universidad, y de ahí a un buen puesto de trabajo. Esa es la motivación para ellos, además de la ilusión de sus padres: perpetuar esta cadena de bienestar. “So, you’re not gonna go to law school? What do you wanna do then?” le pregunta Tony a su amigo Mike. La respuesta es obvia: “I wanna dance!“.

La adolescencia y los últimos años de instituto son el intervalo, el pequeño oasis, antes de adentrarse en las inercias del sistema. Un buen tiempo para perderse y, quizás, algún día encontrarse. Es lo que le sucede a Pink, el mejor jugador del equipo de fútbol. Pero ahora… ahora el entrenador quiere hacerle firmar un papel en el que diga que no beberá ni fumará durante los próximos doce meses. ¿Qué tipo de broma es esta? “All I’m saying is that if I ever start referring to these as the best years of my life – remind me to kill myself” piensa en voz alta. No quiere normas ni ataduras. Exige la libertad prometida y, en el camino, se deja aconsejar por Wooderson, “let me tell you this, the older you do get the more rules they’re gonna try to get you to follow. You just gotta keep livin’ man, L-I-V-I-N.” 

Agotan las últimas horas de la noche recostados sobre el césped del campo de fútbol. Han perseguido y aterrorizado a los novatos del instituto. Han hecho gamberradas a lo largo del vecindario montados en sus coches. Han bebido más cerveza de la que se cuerpo podía tolerar y han fumado tantos porros que su cabeza ya no puede más. Han tonteado con chicas. Las han besado, y alguno incluso se ha enamorado. ¿Qué más se les puede pedir? “Played as hard as I could while I was stuck in this place… Dogged as many girls as I could while I was stuck in this place” les cuenta Dawson mientras el alcohol corre por sus venas. Es el alegato principal de la noche, una declaración de intenciones que recapitula Tony con su acertada sugerencia: “Nothing like piling on old pancakes and syrup after a night of beer drinking.” 

Pues eso, comer algo para bajar la borrachera antes de acostarse. Richard Linklater ya había retratado el mundo de la adolescencia antes de estrenar Boyhood (2014). Lo hizo en Dazed and confused (1993), una notable película en la que el autor tiraba de memoria para escribir un guion que definía, bien a las claras, cómo era la juventud de la época, su juventud. Así, nos dejaba un estupendo retrato generacional en el que podíamos disfrutar, además, con la presencia de nombres del todo desconocidos por aquel entonces… Ben Affleck, Renée Zellweger, Matthew McConaughey, Adam Goldberg o Mila Jovovich. El soundtrack no da respiro alguno. Las canciones se enlazan una tras otra y el film parece una montaña rusa, repleto de diversión y desenfreno. Estos jóvenes no saben qué serán el día de mañana. No saben cuándo, exactamente, la vida les hará madurar. Aunque Pink, mientras tanto, una cosa tiene clara: “I may play ball next fall, but I will never sign that. Now me and my loser friends are gonna head out to buy Aerosmith tickets. Top priority of the summer.”

Before midnight (2013)

  • antes_del_anochecer-553664687-largeEstados Unidos
  • Romántica
  • Dirigida por Richard Linklater
  • Escrita por Richard Linklater, Ethan Hawke y Julie Delpy
  • Interpretada por Julie Delpy y Ethan Hawke
  • 104 minutos

Richard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke lo han vuelto a hacer. En ‘Before midnight’ vuelven los inolvidables paseos, las interminables charlas y la cascada de sentimientos a flor de piel. Ahora todo ello queda envuelto en torno a reuniones amigables, ensaladas, olivos y feta. Las ruinas, los pequeños pueblos, el encanto del mediterráneo y la tradición de las tragedias griegas ejercen de marco idóneo para presenciar un nuevo capítulo de una de las trilogías más emblemáticas dentro del género romántico.   

Si en Viena nació el romance, y en París asistíamos al reencuentro del mismo, ahora, en el sur del Peloponeso, nos encontramos, de un modo natural, sencillo y veraz, con la madurez del amor entre Jesse y Celine. ¿Cómo les irá después de tantos años, ahora que ya han entrado en la cuarentena? Diálogos atinados, situaciones brillantes y una complicidad entre la pareja protagonista que sigue deleitándonos como el primer día. 

Repleta de matices, difícil no emocionarse con esta pequeña joya a la que las arrugas, los kilos de más y los épicos reproches de sus protagonistas no le han quitado ni un atisbo de magia a su encanto principal: los caprichos del corazón.

Before sunset (2004)

  • before-sunset-posterEstados Unidos
  • Romántica
  • Dirigida por Richard Linklater
  • Escrita por Richard Linklater, Ethan Hawke y Julie Delpy (Historia: Richard Linklater y Kim Krizan)
  • Interpretada por Ethan Hawke y Julie Delpy
  • 76 minutos

Esta película es como una canción pop. Breve, ágil, sentida y vibrante. Todo cabe en 76 minutos. Y es que el autor de la misma, Richard Linklater, vuelve a desplegar, nueve años después de aquel enternecedor amanecer vienés, todas las inquietudes que pululan en torno a los asuntos del corazón.    

Los diálogos, llenos de matices, vuelven a desprender una naturalidad asombrosa. El café, los paseos, el Sena, la belleza de Notre Dame y el paso del tiempo. Uno se siente cautivado por las conversaciones que mantienen esa pareja de treintañeros, reflexionando éstos sobre las mil y una cosas, sintiéndose especiales mientras caminan juntos por las calles parisinas. 

Un romanticismo especial centrado en la magia del reencuentro. Linklater, Hawke y, especialmente, Delpy nos emocionan con esta entusiasta, efímera y romántica historia. La encontrada nostalgia, los dulces recuerdos, la fugacidad del momento y la fantasía del porvenir se darán de la mano para pincelar esta encantadora postal. 

Before sunrise (1995)

  • OLYMPUS DIGITAL CAMERAEstados Unidos
  • Romántica
  • Dirigida por Richard Linklater
  • Escrita por Richard Linklater y Kim Krizan
  • Interpretada por Ethan Hawke y Julie Delpy
  • 101 minutos

“Creo que puedo enamorarme de verdad cuando sé todo sobre alguien. La manera en que se peinará, qué camisa se pondrá ese día, exactamente qué historia contará en una situación dada. Es cuando sé que estoy realmente enamorada”.

Un lujo. Así etiqueto yo a ‘Before sunrise’, una de esas películas que se hace sentir de un modo especial. La historia en sí no tiene mucho misterio, lo que le otorga todavía más mérito a un guión que es una auténtica maravilla.

Todo comienza con dos jóvenes viajando en un vagón de tren. Por azares de la vida se conocerán. Uno norteamericano, la otra europea. Próxima estación: Viena. Y un día para recorrer las calles de la ciudad, juntos. Caminar, charlar, fantasear, dejarse llevar. 

Monumento al tacto, al detalle y a la magia de la incertidumbre. Las palabras de Linklater, tejiendo unos diálogos y momentos cautivadores, desprenden un romanticismo especial. Mientras tanto, Julie Delpy y Ethan Hawke nos hacen sentir partícipes de los inesperados encantos que siempre depara el caprichoso destino. Lo dicho, un lujo.