Lolita (1962)

Stanley Kubrick: Lolita (1962) Reino Unido. Drama romántico sobre la perversidad. Escrita por Vladimir Nabokov conforme a su propia novela. Interpretada por James Mason, Sue Lyon, Shelley Winters y Peter Sellers. Fotografía de Oswald Morris. 152 minutos. 

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A James Mason se le está pasando el arroz. En su interior, en cambio, se siente tan joven como cuando tenía veinte años. Por eso se lanza al nuevo mundo, arriesgando. Deja atrás Europa y su vida de siempre para refugiarse en la aburguesada New Hampshire. Una viuda le corteja, aunque él no está interesado. No quiere un alquiler que conlleve tal extra. Pero sale al jardín… y allí está, Lolita. La acaba de retratar de forma imperecedera Oswald Morris. La quiere para sí. Propiedad privada. El obsesivo deseo de Vladimir Nabokov llega a la gran pantalla. La juguetona Sue Lyon, icónica en cuanto a tentación se refiere, vuelve majara al protagonista. También a su madre, otra desquiciada: monumental Shelley Winters en su papel de ilusa romanticona. Cuánto sentimiento encontrado. Falta un encantador de serpientes como Peter Sellers, maestro de la oscuridad aquí, para completar este turbio lienzo sobre perversión humana. Lo del amor es un viejo chiste a ojos de Stanley Kubrick. Si en Eyes wide shut un pensamiento infiel abría el recital de sexo corrupto y descarriados deseos, en Lolita bastan las piernas de una quinceañera para destrozar conciencias a base de celos, erotismo y pavor. Todo es sutil y figurado. También intrincado. El cineasta maneja la narración con gusto. El pecado, junto con la manipulación y el engaño, se lee entre líneas.  No hace falta ser explícito con el tema: la cara de el profesor habla por sí sola. Aquí no hay almíbar ni postales románticas. El nombre de Dolores Haze denota simple poesía de la vulgaridad y el patetismo.  

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Winchester ’73 (1950)

  • zzazazazazaEstados Unidos
  • Western
  • Dirigida por Anthony Mann
  • Escrita por Robert L. Richards y Borden Chase
  • Interpretada por James Stewart, Shelley Winters, Stephen McNally y Will Geer
  • 92 minutos

El siglo XIX está a punto de decir adiós en los Estados Unidos. En un pueblo cualquiera, Dodge City, enclavado en el far west y bajo el gobierno del calmo Wyatt Earp (Will Geer), sus habitantes debaten sobre quién será el ganador de uno de los torneos locales más reputados, aquel que obsequia al mejor tirador con un Winchester 73. Quizás por ello, James Stewart lo quiere. Aunque no solo a él, pues con su mirada busca la presencia de otro hombre: Stephen McNally. Este también ha acudido movido por el interés del rifle. Ambos son dos grandes tiradores. Y ambos comparten un pasado común. Un pasado que los enemistó de por vida. Dos tallajes distintos, dos formas totalmente opuestas de concebir la vida. Es la bondad y la maldad, el hombre de bien frente al cruel bandolero.  

El cruce de miradas entre ambos se rellena con los ingredientes propios del mejor western: el peligro del ataque indio; el rescate de la caballería; el asalto a un banco; el tiroteo con los forajidos; y, por supuesto, los encantos de la corista… una estupenda Shelley Winters. La excusa de seguir las andanzas que acompañan al rifle le sirven a la pareja de guionistas, Robert L. Richards y Borden Chase, para dar forma a un relato variado y completo que apuesta, en todo caso, más por la acción que por la reflexión. El duelo final, con el que se luce un magistral Anthony Mann, sirve para redondear a este trepidante western cargado de tensión, nervio y violencia.