Ladri di biciclette (1948)

  • Ladri_di_biciclette_1234319020_1948Italia
  • Neorrealismo
  • Dirigida por Vittorio De Sica
  • Escrita por Cesare Zavattini, Vittorio De Sica, Suso Cecchi d’Amico, Oreste Biancoli, Adolfo Franci y Gerardo Guerrieri (Novela: Luigi Bartolini)
  • Interpretada por Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola y Lianella Carell
  • 88 minutos

“A tutto si rimedia, meno che alla morte.”

En la Roma de la posguerra malvive Antonio Ricci. Le tiene miedo al hambre, pero no se da por vencido: quiere salir de la pobreza, darle una vida mejor a su mujer y a su pequeño hijo. Una vidente le dijo a su esposa, una estupenda Lianella Carell, que su marido encontraría un trabajo. Y este lo encuentra, aunque para realizarlo necesitará de una bicicleta. Una bicicleta que conseguirá, pero que, un mal día, le robarán.

La mísera odisea de un colosal Lamberto Maggiorani, junto a la enternecedora compañía de su hijo Enzo Staiola, ambos actores no profesionales, le servirá a Vittorio De Sica para rozar la perfección. La desesperada mirada del protagonista, en continua persecución del ladrón, nos llevará a la comisaría, al rastro de la Piazza Vittorio, a la Porta Portese, a un comedor social católico e, incluso, a la casa del supuesto ladrón con toda la violencia que conlleva este momento. Es una lucha, en todo caso, fatigosa, donde ni el hijo ni el padre se resignan frente a la desigualdad interclasista: preciosa la escena en la taberna. 

Si tuviera que hacer una película, sería como esta. Sencilla, directa y emotiva. La bicicleta, perdida entre tantas bicicletas, se asemeja a su dueño, Maggiorani, perdido entre tantos errantes. Él y su hijo luchan por avanzar en la escala social, mientras que la fotografía de Carlo Montuori capta la melancolía de esa hermosa y pobre Roma, cuyo paisaje se convierte en uno de los grandes protagonistas del film. La humillante escena final en el estadio comunal de la Roma, con las lágrimas de Antonio y la pena de su hijo, sirve para realzar las sombras de la pesarosa realidad a la que evoca esta historia. Obra maestra.    

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