I Hired a Contract Killer (1990)

Aki Kaurismäki: Contraté a un asesino a sueldo (I Hired a Contract Killer, 1990) Finlandia. Comedia dramática. Escrita por Aki Kaurismäki. Fotografía de Timo Salminen. Interpretada por Jean-Pierre Léaud y Margi Clarke. 79 minutos. 

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En un Londres periférico, el protagonista del film se aburre entre los muros que cubren a la burocracia británica. Es Jean-Pierre Léaud a punto de ser fríamente despedido. Vuelven así los diálogos secos y cortantes. Gana espacio el gris: es un vacío existencial de imposible escapatoria. Triste y derrotado, deja de querer a la vida. El cineasta, Aki Kaurismäki, entra con sigilo en el universo del cine negro. Lo hace con las artes de siempre, abriendo camino mediante el humilde desamparado. Así, lejos de la City y el Tower Bridge, este condenado va a encargar su propia muerte a un asesino a sueldo. No sabe, cuando lo haga, que está a punto de cometer una gran contradicción: dentro de nada se enamorará de Margi Clarke, vendedora de rosas. La fotografía de Timo Salminen cambia la escala de grises por una explosión de color. El arrepentimiento, pues, es total. Vuelve a querer vivir. Es el amor, la pócima mágica de Kaurismäki para sus náufragos. La tragicomedia, con un punto de humor absurdo, destapa sus cartas entre ruinas y crepúsculos. La cara del protagonista, mientras sirve una hamburguesa, lo dice todo. Es la sutil ironía que combate a la depresión y la desesperanza: ¿por qué darte por vencido tan pronto?  

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Tulitikkutehtaan tyttö (1990)

Aki Kaurismäki: La chica de la fábrica de cerillas (Tulitikkutehtaan tyttö, 1990) Finlandia. Drama. Escrita por Aki Kaurismäki. Fotografía de Timo Salminen. Interpretada por Kati Outinen. 68 minutos. 

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El gran tronco que se convierte mecánicamente en una diminuta cerilla, magistral prólogo. Aki Kaurismäki cierra la trilogía proletaria de la forma más desgarradora: vuelven las sombras alargadas, pero esta vez sin escapatoria final. Es un grito a la desesperada. La fotografía de Timo Salminen deja una estampa rugosa donde la frialdad campa a sus anchas. Maniata así a la pobre Iiris, una sensacional Kati Outinen. Esta se aburre sin remedio en su autómata trabajo. Es la chica de la fábrica de cerillas. Esa que no escapa del gris. La palidez puede con ella. Al llegar a casa, atiende los caprichos de su madre y del marido de esta. Es un ambiente de represión. Ella busca oxígeno. Sueña con esos vestidos que le traerán a su chico. Quiere enamorarse. Como en sus anteriores trabajos, el amor -con tintes utópicos aquí- se asemeja a un oasis en el desierto. Por eso sonríe fugazmente. Una miserable carta marchita su ilusión. Ni eso le concede el cineasta a la lánguida protagonista. Es un drama social sobre la Finlandia de su tiempo. Cierra con el final más amargo de todos. La venganza, fría y calculada, es lo único que le queda. Alivia falazmente su desamor. La victoria de la tristeza. Cruel como pocas.  

Ciclo Trilogía del Proletariado

  • Aki Kaurismäki: Sombras en el paraíso (Varjoja paratiisissa, 1986)
  • Aki Kaurismäki: Ariel (íd., 1988)
  • Aki Kaurismäki: La chica de la fábrica de cerillas (Tulitikkutehtaan tyttö, 1990)

Ariel (1988)

Aki Kaurismäki: Ariel (1988) Finlandia. Drama. Escrita por Aki Kaurismäki. Interpretada por Turo Pajal, Susanna Haavisto y Matti Pellonpää. Fotografía de Timo Salminen. 74 minutos.  

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En la Finlandia de los años ochenta, los peones de Aki Kaurismäki apenas pueden respirar. Les persigue el desencanto, la tristeza y el pesar. El tiempo parece congelado, muerto. En el reino de donde nunca pasa nada, sin embargo, un trabajador de la mina, Taisto Kasurinen, acepta el consejo de un viejo amigo: escapa de aquí le cuenta el inminente suicida. Turo Pajala toma su palabra y se marcha a lomos de un descapotable. Tiene dinero en sus bolsillos. Quiere hacerle frente a la desgracia. El invierno, sin embargo, puede con él. Un atraco… y vuelta a la realidad: el gris vence. Le cae un miserable trabajo como estibador, pero el sol sigue sin salir cuando ve cómo sus huesos terminan (injustamente) en la cárcel. Por casualidades del destino, aparece Irmeli, su oasis en el desierto. Es la madre divorciada Susanna Haavisto, titánica. Juntos huyen de todo, siguen sin resignarse. El cineasta sigue escupiendo a su tierra, a su entorno. Ariel es una escapatoria hacia un mañana mejor, con el mar de fondo y México como último destino. Les aguarda la incertidumbre, aunque, al menos, tienen el coraje de intentarlo.  

Ciclo Trilogía del Proletariado