Only God forgives (2013)

  • only-god-forgives-poster-3 (1)Francia
  • Violencia
  • Dirigida por Nicolas Winding Refn
  • Escrita por Nicolas Winding Refn
  • Interpretada por Ryan Gosling y Kristin Scott Thomas
  • 89 minutos

Apenas dos años después de encandilar al público mundial con la impagable ‘Drive’ (2011), el tándem conformado por Nicolas Winding Refn y Ryan Gosling repetía colaboración para elaborar ‘Only God forgives’, una violenta cinta en la que, como bien indica su título, el perdón no queda recogido en los códigos del mundo terrenal. 

La acción se sitúa en Bangkok. El asesinato de su hermano con el beneplácito de un gángster local, y la posterior llegada de su madre en busca de venganza, alterarán el orden de Julian, un tipo que hasta entonces había encontrado refugio en el negocio de la droga y en los combates de artes marciales, pero que ahora deberá escoger entre honrar con sangre la memoria de su familia o pasar por el alto este violento episodio.   

Esta película tiene un punto de exageración, de desmesura. Parece una obra hiperbolizada en la que uno echa en falta algo más de sentimiento, más aún teniendo en cuenta que el foco principal de la historia no es otro que la cruda venganza. En superficie parece un sencillo tributo a las artes marciales, pero conviene subrayar, además de la excepcional factura técnica presentada, la lucha psicológica dada entre la maquiavélica Kristin Scott Thomas y el meditabundo Ryan Gosling.

Quien espere encontrar aquí una continuación de la magnífica ‘Drive’ saldrá escaldado. Hay una sideral diferencia entre ambas, no sólo en cuanto a nivel, sino también en lo referente al tipo de película e historia. ‘Only God forgives’ es un notable relato que supone un canto a la sed de venganza en el que la estridencia le vence el terreno al sentimiento.

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The English patient (1996)

  • english_patient_ver1Reino Unido
  • Dirigida por Anthony Minghella
  • Escrita por Anthony Minghella (Novela: Michael Ondaatje)
  • Interpretada por Ralph Fiennes, Kristin Scott Thomas, Juliette Binoche, Willem Dafoe, Naveen Andrews y Colin Firth 
  • 162 minutos

“Nuestros cuerpos son los países de este mundo, no las fronteras trazadas en los mapas con nombres de hombres poderosos.”

Son tiempos de guerra. Europa se desangra en un enfrentamiento fraticida que deja, en muchos casos, secuelas irreparables. Es el dolor de la pérdida, del sufrimiento. La herida que sangra a lo largo y ancho de la geografía continental, los vientos de tormenta que conlleva la II Guerra Mundial azotan a los europeos. Ahí, en mitad de la barbarie, es donde enclava su atención el cineasta Anthony Minghella a través de ‘El paciente inglés’, una película de ritmo clásico, cuidadosamente elaborada y absolutamente magistral.

En un monasterio abandonado en lo alto de una colina italiana decide recluirse Hana, una enfermera marchita y penitente. A su vera tendrá a un enfermo terminal, un hombre malherido y derrotado al que apenas le quedan fuerzas ni ánimos para vivir. Ellos dos son Juliette Binoche, conmovedora en esta cinta, y Ralph Fiennes, quienes comparten compañía, sufrimiento y un libro, un libro al que acudir con tal de recordar. Anotaciones, imágenes, sentimientos plasmados en palabras y una inicial que se repite una y otra vez: K. 

La película aguarda en sus adentros una historia de amor tan preciosa como dolorosa. El cineasta consigue emocionar al espectador con una narración servida a fuego lento, adornada por una ambientación de fábula, repleta de personajes espléndidos y con una historia completa, rica y sentimental. Los diálogos están escritos en pleno estado de gracia, mientras que nombres como Kristin Scott Thomas, Naveen Andrews, Colin Firth o el siempre magistral Willem Dafoe enriquecerán un relato al que uno puede recurrir de tanto en tanto, cuando le plazca, pues estamos ante una de esas obras de incansable disfrute.

Un amor furtivo, entrañable, penitente. La eternidad de una espera aguardando a tu ángel de la guarda, en la oscuridad de una gruta, confiando en que aparezca esa luz salvadora. “Sé que vendrás y me llevarás al Palacio de los Vientos”. Una película elegante como pocas que consigue hacernos vibrar gracias al refinado sentimentalismo que destila cada fotograma de su metraje.