I confess (1953)

  • i_confess_ver2_xlgEstados Unidos
  • Intriga
  • Dirigida por Alfred Hitchcock
  • Escrita por George Tabori y William Archibald (Novela: Paul Anthelme)
  • Interpretada por Montgomery Clift, Anne Baxter y O.E. Hasse
  • 95 minutos

Son las once de la noche. Quizás las once y cuarto. El sacerdote Logan medita tranquilo en su rectoría. Otra jornada de dudas y de reflexiones se marcha. Son muchos los acertijos que tiene por resolver en su interior. Parece querer decir adiós cuando, de repente, le interrumpe O.E. Hasse. Quiere confesarse, confesar… un asesinato. ¿Cómo actuar a partir de entonces?

Película menor en la filmografía de Alfred Hitchcok que, aún así, atesora distintas virtudes. Una de ellas es la aparición de Montgomery Clift. Este brinda un recital al encarnar la fuerte idiosincrasia que acompaña al sacerdote Logan, un hombre de profundos valores y remarcado carácter. Atrapado en su jaula de secretismo y lealtad, su hermética mirada le basta al maestro británico para levantar una polvareda de inquietud e intriga que termina por estallar en la figura de Anne Baxter

El amor de un pasado mejor se erige como la verdadera sorpresa de esta narración. Un giro inesperado al que, en todo caso, se le suma la no claudicación ante la delación, el linchamiento público frente al acusado, la robustez de la investigación policial y, finalmente, la alargada sombra del asesino. Todo queda combinado para enderezar una entretenida película cargada de tensión y silencio. Conseguida.  

North by northwest (1959)

  • North-By-Northwest-Poster1Estados Unidos
  • Suspense
  • Dirigida por Alfred Hitchcock
  • Escrita por Ernest Lehman 
  • Interpretada por Cary Grant, Eva Marie Saint, Martin Landau y James Mason
  • 136 minutos 

Personalmente, etiqueto Con la muerte en los talones como una película puramente comercial. Un cine abigarrado en el que la intriga, el romance y la acción conjugan con un afán, único y exclusivo, de generar sensación de espectáculo sobre el espectador. De ahí que me parezca un film altamente sobrevalorado. El guionista del mismo, Ernest Lehman, era capaz de mucho más (suya es, por ejemplo, Who’s Afraid of Virginia Woolf?). Y Alfred Hitchcock no requiere presentación, pues es uno de los grandes nombres propios del séptimo arte. Entre los dos, quizás, tejieron la obra que iban buscando. Es un relato grandioso y vibrante, con una serie de escenas (el asesinato en Naciones Unidas, la escena de la fumigadora o el final en el Monte Rushmore) que resaltan estas cualidades pero que, en el fondo, no disimulan la carencia principal del film: la superficialidad. 

La trama que bordea los entresijos del espionaje, en consecuencia, resulta decepcionante a más no poder. Siendo Hitchcock un maestro del género como era, se podía esperar mucho más de esta cinta. Entendida como simple y llano espectáculo, la odisea de Cary Grant supera a la de cualquier agente 007. La lástima de todo ello es que no complemente sus fotogramas con una intriga más elaborada.